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El 76% de los pacientes aceptaría un tratamiento autoinyectable contra el VIH, según un estudio

Un experto español aboga por valorar de qué modo afectan la enfermedad y el tratamiento en la vida del enfermo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 19 noviembre de 2005
Un 76% de los pacientes aceptarían un tratamiento autoinyectable contra el VIH si su médico se lo recomendase. Estos son algunos de los datos que se desprenden del estudio Open Mind presentado en el X Congreso sobre Sida que se celebra en Dublín (Irlanda). El proyecto, llevado a cabo por el profesor de psicología de la Universidad de Brighton (Reino Unido), Rob Horne, contó con la colaboración del laboratorio Roche.

En el estudio, se realizaron 499 entrevistas a médicos y 603 a pacientes de 6 países diferentes. El objetivo era identificar las facilidades y trabas relacionadas con el uso de antirretrovirales inyectables, desde las perspectivas de médicos y pacientes. Todos los pacientes tenían más de 16 años, recibían tratamiento antirretroviral y tenían una experiencia al respecto (habían recibido al menos ocho antirretrovirales, incluido el tratamiento actual, aunque no necesariamente habían sufrido fracasos terapéuticos).

Por su parte, los médicos eran especialistas en el VIH o en enfermedades infecciosas y trataban a pacientes infectados por el VIH, con una experiencia de al menos 3 años en la medicación antirretroviral. Se calculó que al menos un 15% de los pacientes atendidos en consulta tenían experiencia en el tratamiento de VIH. La principal conclusión este estudio, según Horne, es que los pacientes están más dispuestos a aceptar un tratamiento autoinyectable de lo que los médicos creen. Horne apuntó que los médicos que han adquirido gran experiencia en el uso de enfuvirtida, inhibidor de la fusión que se utiliza normalmente como tratamiento de rescate en aquellos pacientes que han fracasado en otros fármacos, tienen más probabilidades de justificar el empleo del tratamiento autoinyectable en cuanto a tiempo y recursos y menos probabilidades de dudar de su eficacia en comparación con los tratamientos orales.

Por otra parte, uno de los temas tratados en el X Congreso Europeo sobre Sida es la necesidad de que los facultativos atiendan no sólo al tratamiento que más beneficia biológicamente al paciente sino que también tengan en cuenta cómo afecta a su calidad de vida y a la adherencia al mismo. Así lo explicó el jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Valencia, Enrique Ortega, que considera que es necesario que el médico se ponga más en el lugar del paciente a la hora de valorar cómo afectan la enfermedad y su tratamiento en otros aspectos de su vida. "Estudios anteriores ponen de manifiesto que el paciente prima en su calidad de vida la ausencia de efectos secundarios y la tolerancia al tratamiento, frente al número de píldoras que ha de administrarse", señaló Ortega.

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