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El Día Mundial del Asma incide en la necesidad de terapias más seguras y sencillas de usar

Esta enfermedad afecta a más de dos millones de españoles y obliga a 500.000 a acudir a los hospitales todos los años

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 2 mayo de 2006
Más de dos millones de españoles padecen asma y casi 500.000 tienen que acudir a las urgencias de los hospitales al menos una vez al año por esa enfermedad, que hoy celebra su Día Mundial. Con motivo de esta jornada, las asociaciones de pacientes reclaman terapias cada vez más seguras y sencillas de usar, ya que "los tratamientos antiasmáticos más utilizados se necesitan de por vida", señala la presidenta de AsmaMadrid, Genoveva Villar.

Muchos pacientes viven con inquietud por los "efectos secundarios de una medicación que no podemos dejar nunca" y por la dificultad de manejo de los inhaladores usados para administrarla. En consecuencia, exigen su "derecho a recibir las terapias más seguras y a ser informados" de ellas por sus médicos y, paralelamente, el desarrollo de técnicas inhalatorias más sencillas que les hagan más fácil cumplir el tratamiento.

Miedo a morir

Entre los pacientes con asma grave, el temor a un desenlace fatal está muy presente, como reveló en el Día Mundial del año pasado la Federación Europea de Asociaciones de Pacientes con Alergia y Enfermedades Respiratorias con su estudio "Luchando por respirar". La investigación, que incluyó a 1.300 enfermos de cinco países (Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y España, con 200 entrevistados por AsmaMadrid), cifró en millón y medio los asmáticos graves en Europa, cuya característica distintiva es que al menos una vez por semana sufren ataques o serias perturbaciones del sueño.

Al describir sus sensaciones personales, los encuestados destacaron dos: miedo y falta de aire. Más de la mitad confesaba su ansiedad y tensión por la enfermedad, que era vista por la cuarta parte como un auténtico "peligro para la vida". En el ámbito cotidiano, además, la patología limitaba la vida social a uno de cada tres afectados, impedía ir de vacaciones a otros tantos, recortaba las salidas con sus amistades al 38%, y vetaba el ejercicio físico a ocho de cada diez.

Unir esfuerzos

En los últimos años, sociedades médicas y asociaciones de pacientes han unido sus fuerzas para luchar contra la enfermedad. Ese esfuerzo unitario se tradujo en 2004 en el primer Asma Metafórum Europeo y en su equivalente español, reuniones que sentaron las bases de un tratamiento integral de la patología al servicio de cada paciente y de su calidad de vida.

El enfermo, por su parte, debería asumir su propio compromiso de autocuidado, mientras que, desde la perspectiva médica, se debería prestar atención a aspectos claves como el control de la inflamación -esencial para tratar bien el asma y la frecuente coincidencia de la patología con la rinitis alérgica-, lo que exigiría su abordaje terapéutico conjunto para poder llegar a ser mucho más efectivo.

Desconocimiento

Para la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el problema es el gran desconocimiento que hay de esta enfermedad. "La inmensa mayoría de la población, incluidos pacientes y familiares, sólo tiene una idea muy aproximada del asma, lo que les lleva a cometer errores de apreciación que se traducen en un mal control de la enfermedad", señala Joaquín Lamela, neumólogo del Complejo Hospitalario de Orense y miembro de la SEPAR.

Según una encuesta de esta sociedad, hasta el 60% de los pacientes creen que este trastorno puede definirse como "alergia respiratoria". Los neumólogos opinan que debería ponerse fin a la confusión que actualmente existe entre asma y alergia respiratoria, conceptos que tienden a emplearse como sinónimos cuando, en realidad, el segundo de ellos "ni siquiera existe como diagnóstico médico", indica Lamela.

A juicio de este experto, el error puede deberse al temor que aún suscita en muchos pacientes una palabra -asma-, que hasta hace no mucho se identificaba con episodios crónicos de asfixia o ahogo y contra la que no había tratamientos de eficacia contrastada.

"Cuanto esto era así, es decir, cuando el asma tenía un difícil control, se comprende que los propios niños afectados o sus padres aceptaran mejor que se hablara de alergia respiratoria o que incluso se aludiera a términos tan vagos como el de bronquitis disneizante para describir su mal, pero hoy el concepto de asma ya no debe darnos miedo y, por tanto, lo lógico es que utilicemos el término adecuado para referirnos a ella", explica Lamela.

Vacunas

Respecto al tratamiento con vacunas, su efectividad "nunca ha podido demostrarse en lo que verdaderamente importa, es decir, en la reducción de la inflamación bronquial y la mejora de los síntomas y de la función pulmonar", precisa el doctor de la SEPAR.

El hecho de que todavía haya personas que confíen en la eficacia de las vacunas se debe, en su opinión, a que "algunos padres interpretan erróneamente el fin de los síntomas como el fruto de la inmunoterapia, cuando se sabe que en aproximadamente la mitad de los casos de niños con asma tales síntomas cesan con el paso del tiempo independientemente del tratamiento a que hayan sido sometidos".

En cualquier caso, Lamela echa de menos que no haya un pronunciamiento internacional más claro sobre este particular, toda vez que los criterios médicos van "desde los sostenidos por organismos internacionales, como la OMS, que asumen guías para la utilización de inmunoterapia editadas por las academias de alergia, a los del Instituto Nacional de la Salud de EE.UU., donde se pone poco énfasis sobre ello, o a los de la normativa británica, que ni siquiera contempla este tipo de terapéutica".

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