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El mal control del colesterol podría causar una grave crisis sanitaria en Europa en 2020

Este lípido es un factor de máximo riesgo de enfermedades cardiacas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 31 marzo de 2006
El mal control del colesterol, y especialmente el del "malo" o LDL, podría causar una grave crisis sanitaria y asistencial en Europa en el año 2020, según alerta un informe de la red de laboratorios Stockholm Network. El colesterol alto es un factor de máximo riesgo de enfermedades cardiacas, que ya cuestan cada año 1,9 millones de vidas y 169.000 millones de euros en la Unión Europea (UE).

El estudio "Colesterol: implicaciones en la política pública por no hacer lo suficiente" indica que mientras los programas de salud pública han logrado serios avances en su esfuerzo por atajar la gordura y el hábito de fumar, no ha sucedido lo mismo con el colesterol. Y ello, recalca, a pesar de que las recomendaciones médicas están perfectamente establecidas y de que hay terapias de eficacia demostrada.

"En nuestra cultura occidental hay más colesterol del deseable", señala Terje Pedersen, experto noruego en medicina preventiva. Para recortarlo, la primera medida son los cambios en el estilo de vida, a base de dieta baja en grasas y ejercicio físico.

Fármacos

Respecto al uso de fármacos para atajar este lípido, el informe constata severos déficits en el empleo de las estatinas, que bajan el "malo" e incluso suben el "bueno" o HDL. Pedersen y la directora de la Red de Estocolmo, la británica Helen Disney, coinciden en que los resultados podrían además mejorarse con la utilización de nuevos fármacos, como los inhibidores de la absorción del colesterol, y con terapias combinadas, una estrategia usada ya contra la hipertensión y la diabetes.

El problema, según el cardiólogo belga Guy de Backer, es que persiste un enorme desequilibrio entre las recomendaciones médicas y la clínica diaria. De hecho, únicamente el 51% de los pacientes de alto riesgo cardiovascular que reciben tratamiento para bajar el colesterol consigue su objetivo. Y no es sólo porque los enfermos lo incumplan al no ser conscientes de la trascendencia de llevarlo a rajatabla. También los médicos son responsables por no hacerles un seguimiento riguroso. Los propios facultativos destacan el mal cumplimiento (46%) como problema clave en la lucha anticolesterol, por delante de los recortes financieros en sanidad (33%), los tratamientos ineficaces (16%) y los efectos farmacológicos adversos (5%), entre otros.

En un escenario ideal, la esperanza de vida subiría siete años si se eliminaran las enfermedades cardiovasculares. No obstante, la Red de Estocolmo se conformaría con un adecuado abordaje preventivo y terapéutico del colesterol para evitar sus nefastas consecuencias cardiovasculares.

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