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España se sitúa por debajo de la media europea en cuanto a participación en programas de rehabilitación cardiaca

Menos de un 3% de los infartados se somete en nuestro país a este tipo de iniciativas, que reducen el riesgo de padecer un nuevo episodio cardiaco

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 2 enero de 2004

La constatación de que en España se hace poco o muy poco por la prevención de las enfermedades del corazón y por la recuperación del enfermo se encuentra en el referido plan, aprobado recientemente por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. En estos momentos, sólo los Hospitales Ramón y Cajal, La Paz y Gregorio Marañón, en Madrid; Valme de Sevilla y tres centros de atención primaria (Majadahonda en Madrid, Carranque en Málaga y Santa Bárbara en Toledo) tienen instaurados estos programas con más o menos listas de espera.

En el plan, que tiene que ser desarrollado en el horizonte de 4 años, se destacan tres puntos críticos: no se enuncian recomendaciones específicas en los informes de alta, la información al paciente es insuficiente y existe una "pobre" coordinación entre niveles asistenciales.

Dos estándares

Las esperanzas pasan por la aplicación directa del plan, lo que corresponde a las comunidades bajo la supervisión del Ministerio. Este proyecto marca dos estándares que deberían ser cumplidos. El primero constata que "todos los pacientes hospitalizados tendrán la posibilidad de ser integrados en un programa de prevención secundaria y rehabilitación cardiaca". El segundo recalca las obligaciones de la Administración: "Todos los pacientes atendidos de forma ambulatoria, tanto si han sido previamente ingresados en el hospital como si no, deben recibir en los Centros de Atención Primaria y en las consultas de Cardiología la ayuda necesaria que les facilite el cumplimiento óptimo de las medidas de prevención secundaria y rehabilitación cardiaca".

Para comprobar la efectividad de esta iniciativa habrá que esperar al menos de dos a cuatro años. De momento, la Sociedad Europea de Cardiología ha puesto en marcha un proyecto de demostración, "Euroaction", en el que participan seis países europeos, entre ellos España, con el objetivo de mejorar los estándares de la cardiología preventiva y la rehabilitación, de tal forma que sea de fácil aplicación en la práctica clínica.

El plan cifra como otros objetivos cuestiones que, pese a su relevancia, no se aplican. Entre ellas destacan la aportación de información por escrito al paciente y su familia, con consejos dietéticos y de actividad física. No sólo se tendrá que marcar un tratamiento farmacológico, sino que el médico reforzará la educación sanitaria proporcionada en el hospital y continuará las intervenciones sobre hábitos de vida y factores de riesgo.

Efectividad indiscutible

Mientras tanto, la efectividad de los programas de rehabilitación cardiaca es indiscutible, al menos para esas 30.000 personas que anualmente sufren crisis cardiacas. Pacientes a los que para determinar la conveniencia de los programas de rehabilitación se les tendrían que hacer estudios como ecocardiogramas o pruebas de esfuerzo, clasificándolos por riesgo teórico.

No todos los enfermos son candidatos necesariamente a estos programas, que combinan las actuaciones a nivel físico con las pautas psicológicas y el control de factores de riesgo. Pero los resultados son claros y van desde la mejora de la capacidad física a un aumento de la funcional, pasando por una mejora de la calidad y cantidad de actividad sexual. Los resultados también se refieren a la mejora psicológica que sufren los pacientes, al perder el miedo a una recaída, y a la reincorporación laboral.

También existen datos sobre la disminución de la mortalidad que se registra en estos pacientes incluidos en programas de rehabilitación, así como en el control de los factores de riesgo. Un estudio del Servicio de Cardiología del Hospital General de Valencia, realizado durante 1997 y 1998, revela una reducción del hábito tabáquico de un 41% inicial a un 3,6%, o un control de la presión arterial y de la glucemia en sólo un año del 90,6 % y del 89,6%, respectivamente, así como importantes reducciones del nivel de colesterol.

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