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Exceso de higiene

Una limpieza demasiado abundante debilita el sistema inmunológico y favorece la aparición de dermatitis, alergias o crisis asmáticas

Img higiene portada

La obsesión por la limpieza de la sociedad actual ha contribuido a que nuestro sistema inmunológico se vuelva perezoso y a que reaccione ante sustancias que hace treinta años eran completamente inocuas para el hombre. La causa de estos trastornos, que aparecen en sociedades desarrolladas, radica en que la eliminación de ciertas bacterias favorece la aparición de otros agentes patógenos mucho más resistentes a las defensas.

Exceso de sustancias artificiales

La sufran niños o adultos, lo cierto es que las alergias se han convertido en una de las enfermedades más frecuentes en el mundo y es posible asegurar que son excepcionales las personas que nunca las han padecido. Esta generalización de las alergias, así como el aumento de casos de asma en la última década no deja indiferentes a los científicos, que aseguran que la progresiva disminución de la convivencia con sustancias naturales es dañina para el hombre. Entre los estudios más recientes relacionados con este tema se encuentra un informe finlandés publicado en el Journal of Alergy and Clinical Inmmunology, cuyo autor destaca la relación existente entre el consumo de asfalto y el aumento del asma bronquial entre la población.

La progresiva disminución de la convivencia con sustancias naturales afecta la respuesta del sistema inmunitario

Según asegura el estudio, la continua desaparición de suelos de origen animal (como los suelos de tierra), en favor de pavimentos que tienen menor contenido bacteriano (como el asfalto) da lugar a que el sistema inmunitario revierta sus defensas ante otros problemas, como la lucha ante diversas partículas que se encuentran en el ambiente. La consecuencia es que se produce una reacción inmunológica, en este caso patológica porque supone una enfermedad, el asma bronquial. «Este estudio no hace más que constatar que el hecho de vivir en medios tan asépticos», asegura el alergólogo del hospital Lozano Blesa, «debilita las defensas y bloquea la lucha del sistema inmunológico contra los agentes patógenos foráneos».

Consecuencias en la piel

Si el sistema inmunológico se ve resentido, la piel es la otra gran dañada por el exceso de limpieza. Como en el caso de las alergias, las consecuencias de una higiene excesiva sobre la epidermis tienen también una incidencia especial en el mundo desarrollado, donde según asegura José Luis Díaz Pérez, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venerología, y Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Cruces de Baracaldo, se considera la higiene como un símbolo de categoría social.

De este modo, «el hecho de que la mayoría de la población del llamado Primer Mundo pertenezca a la clase media ha llevado aparejado un aumento de higiene, un exceso que en la actualidad ha tomado proporciones exageradas», asegura el dermatólogo, «y que puede provocar diversas afecciones que suelen desarrollarse más durante los meses de invierno».Esta costumbre de lavarse en exceso afecta a todos los individuos aunque no de igual modo, ya que en gran parte las consecuencias dependen del tipo de piel, además de la edad y la predisposición genética, según indica Díaz Pérez.

Los niños son más propensos a sufrir problemas en la piel. Los baños demasiado largos o continuos en bebés favorecen la aparición de dermatitis entre los más pequeños. En la actualidad, el exceso de celo de los padres por limpiar a sus pequeños favorece la aparición de eccemas, que los pediatras asocian al uso de jabones y esponjas. El baño del bebé durante su primer año de vida no precisa del uso de jabón, y en todo caso los expertos recomiendan utilizar la mínima cantidad de jabón suave, exento de detergente.

Las pieles secas y sensibles tienen más predisposición a padecer dermatitis por exceso de aseo, ya que tienen menos grasa que las proteja. Un exceso de sequedad puede provocar la aparición de fisuras o grietas (eccema craquelé), que pueden llegar a infectarse.

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