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Gimnasios: cómo ser constante

La mitad de las personas que se apuntan a un gimnasio abandonan antes de los seis meses

Excusas y falta de motivación

El personal que trabaja en los gimnasios sabe que hay tres periodos clave en la tarea de captar nuevos clientes; sin embargo, no aciertan con la fórmula de permanencia. Son los siguientes:

  • Después del verano: en un intento por volver a la vida rutinaria después de las vacaciones.
  • Después de los excesos: pasada la Navidad sobre todo y por los mismos motivos, siguiendo los dictados de los buenos propósitos del nuevo año.
  • Tras la Semana Santa: este es el momento de mayor captación. La temporada estival está próxima y los nuevos matriculados no necesitan ningún tipo de motivación para acudir. Sin embargo, a las pocas semanas después de estas fiestas la mayoría de los nuevos deportistas acaban por abandonar.

Sus optimistas intenciones iniciales se enfrentan en ocasiones con variados obstáculos. La falta de tiempo y el aburrimiento figuran como las excusas más comunes que se escuchan en los vestuarios, según Villasol.

Razones para no acudir de manera continuada al gimnasio:



  • Malestar por el trabajo: la presión laboral, los nervios, el estrés… se convierten en excusas para no hacer deporte. La jornada laboral se prolonga cada día más y las ganas de acudir al gimnasio disminuyen. Sin embargo, estas mismas razones son las que deben servir de impulso para permanecer en estos centros. “El deporte ayuda a que nos sintamos más relajados”, afirma Ainara Duke.


  • Falta de objetivos específicos: Es fundamental tener las ideas claras desde un principio, saber con qué objetivos se ha decidido iniciar el entrenamiento. “Cuando no estamos del todo seguros de por qué acudimos al gimnasio no nos importa tanto dejarlo de lado, al principio esporádicamente, y después de modo definitivo”, según la profesora. También es importante priorizar esa práctica deportiva en la particular escala de valores de cada persona.


  • Falta de programación específica y atención especializada: los antecedentes de cada persona, sus gustos y su nivel de constancia determinan cuáles son los ejercicios más adecuados para cada caso. De este modo se trabaja de manera progresiva, y sobre todo, acorde a los objetivos iniciales. “El monitor de sala no debe estar sentado sin hacer demasiado caso a los clientes. Debe asesorarles y mostrarles interés”. Al fin y al cabo, “hace falta sentirse más en un club que en un gimnasio”, explica Fran Villasol.

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