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Inteligencia Sexual

Una vida sexual sana contribuye a un mejor desarrollo personal

La búsqueda de la plenitud sexual es un camino no tan difícil de explorar. Al menos eso es lo que proponen Sheree Conrad y Michael Milburn, dos psicólogos estadounidenses que han introducido el concepto de la inteligencia sexual; una facultad que se puede potenciar si se dejan atrás los falsos mitos sobre el sexo, si se profundiza en las necesidades íntimas y si se está dispuesto a abrirse a los demás. Algunos psicólogos y sexólogos españoles no comparten el concepto por considerarlo sólo una etiqueta, pero aún así están de acuerdo en la mayoría de sus premisas. La idea, y en ello coinciden todos, es sentar las bases para una vida sexual sana que también contribuya al desarrollo del individuo como persona, sobre todo en estos tiempos que muchos consideran “de falsa libertad sexual”.

Información distorsionada

José Luis Sánchez D’Cueto y Lorenzo, psicólogo del Instituto Andaluz de Psicología y Sexología de Sevilla, reconoce que en España no se utiliza el concepto de inteligencia sexual. Pero si se exploran sus premisas, dice, se encuentran similitudes importantes con lo que los sexólogos llaman la búsqueda de una vida sexual plena y sana. Sánchez D’Cueto da una importancia vital al conocimiento, y en ello coincide con los psicólogos estadounidenses Conrad y Milburn. “Es muy importante tener información, pero no la que nos viene distorsionada. Cuanto más se sabe es mejor, pero ese conocimiento tiene que provenir del ámbito científico y de las experiencias de otros”, señala.

Lo paradójico es que en estos tiempos en los que la información está al alcance de cualquiera, los mensajes, por lo general, no se ajustan a la realidad. En sexualidad, dice el psicólogo Sánchez D’Cueto, “hay mucho mito”. “Los treintañeros han sido educados en la ausencia de información. Sin embargo, ahora los chavales tienen más mitos porque se creen cualquier disparate que ven reflejado en algunos medios de comunicación. A mí todavía hay chicos que me preguntan si un embarazo puede producirse con ropa o a través del coito anal. Otro punto importante es que estamos condicionados por la pornografía y constantemente se nos bombardea con la idea de que hay que aguantar mucho durante el acto sexual o que siempre hay que tener ganas”, señala este especialista.

En ese sentido, los psicólogos estadounidenses autores del estudio recomiendan desprenderse para siempre de los bulos mediáticos que, a su juicio, son: “que todos los demás tienen más y mejores relaciones sexuales, que nuestro cuerpo no es perfecto, que todos los problemas quedan resueltos si se logra acceder a un sexo de película, o que si es necesario el sexo se puede lograr por la fuerza”.

En lo que respecta a la religión, estos investigadores llegaron a la conclusión de que los protestantes, judíos o ateos obtuvieron en su test una puntuación mucho más alta que los católicos, los protestantes fundamentalistas y los musulmanes. “Es que la religión tal como la hemos vivido fomenta los mitos y el miedo. Al menos en lo que respecta a los católicos, esta corriente siempre ha sido erotofóbica (rechazo al erotismo) y ha cultivado la culpa. Está demostrado que algunas disfunciones como el vaginismo tienen que ver con creencias religiosas de carácter católico”, señala el psicólogo Sánchez -D’Cueto.

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