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Ortodoncia temprana

Las ventajas de un tratamiento precoz sobre los defectos y malformaciones de la dentadura son más palpables si existe un problema óseo importante

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 1 febrero de 2006
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Nuestra sociedad no se caracteriza por que los niños acudan al dentista con fines preventivos. Así lo revelan las estadísticas de la Fundación Dental Española, que indican que sólo la mitad de ellos acude a la consulta una vez al año, los demás no van nunca o lo hacen cuando la patología es ya evidente. Los últimos estudios epidemiológicos revelan que cuatro de cada diez niños tienen caries, proporción que se eleva al 70% cuando su edad llega a los 12 años. Pero, además de esta enfermedad, los problemas más frecuentes son los ortodóncicos: aquellos que se originan por una mala posición de las piezas dentarias o por una alteración en el crecimiento y desarrollo de los maxilares. Los especialistas en Odontopediatría y Ortodoncia subrayan que cuanto antes se traten estas malposiciones dentales, especialmente si son óseas, mejor. El hecho de que no se visite al dentista con la frecuencia debida tiene que ver con que en España la salud bucodental no está integrada de forma amplia en los servicios gratuitos. Por otro lado, tampoco hay muchos profesionales dedicados exclusivamente a la atención dental en las edades tempranas.

Educación para la salud dental y seguimiento precoz

Cuatro de cada diez niños tienen caries. A los 6 años el porcentaje ronda el 30%, a los 12 se acerca al 60% y a los 14 puede superar el 70%, advierte el Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y Estomatólogos de España. La adopción de medidas preventivas, como la fluoración del agua, permite rebajar su prevalencia en un 40-60%, según la Fundación Dental Española.

Los padres juegan un papel esencial en la educación para la salud dental y son los principales responsables de llevar al niño al dentista. Monserrat Catalá también echa en falta la difusión de protocolos de actuación en colegios, por ejemplo, para saber cómo actuar si se produce un accidente con consecuencias en la boca. La doctora Vitoria insiste en la importancia de que los pequeños adquieran el hábito de cepillarse adecuadamente desde chiquitines. “Primero ellos solitos y, después, un repaso con ayuda”, remarca.

Pero es importante que los pequeños se limpien cada día toda la boca y no sólo los dientes. “Una buena limpieza bucodental pasa por cepillar a diario los dientes, las encías, el interior de los carrillos y la lengua, donde se acumula la placa bacteriana responsable de la halitosis. Con ello prevenimos y controlamos la aparición de ciertos problemas como la caries y la piorrea”, explica el doctor Ignacio Corral.

No obstante, a pesar seguir unos adecuados hábitos son numerosas las afecciones que pueden perturbar la salud bucodental, como caries, malformaciones, malposiciones dentarias, traumatismos… Un seguimiento adecuado, con revisiones anuales a partir de los tres años, tal y como está establecido en los países nórdicos, hace que la prevención y la posibilidad de poder identificar a tiempo numerosos problemas se conviertan en la mejor garantía de eficacia de cualquier tratamiento. En caso de pérdida de alguna pieza o parte de ella en un accidente, la doctora Catalá recuerda que hay que buscar el diente o fragmento, “guardarlo en una solución acuosa, preferentemente leche” y acudir “inmediatamente” a un especialista.

Maria Cruz Andrés, presidenta de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), está de acuerdo con el resto de los especialistas consultados: para poder indicar un tratamiento temprano es necesario observar antes el desarrollo del niño. El tratamiento precoz es, sobre todo en los problemas esqueletales (como por ejemplo la mordida cruzada o las progenies -mandíbulas grandes y maxilares superiores pequeños-) más estable en el tiempo y se obtienen mejores resultados estéticos. Los huesos de los niños son más fáciles de “moldear”, estimular, ensanchar o frenar que los huesos de los adultos. Por eso, es más firme un ensanchamiento maxilar realizado a un niño de 8 años que a uno de 13. La intervención temprana puede prevenir un tratamiento muy largo a posteriori.

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