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Telemedicina

Se utiliza principalmente en radiología, oftalmología, dermatología, psiquiatría, geriatría y atención domiciliaria

Conocimiento médico y avances tecnológicos al servicio de los pacientes. Si se unen estos dos conceptos el resultado es la telemedicina, un revolucionario sistema que aplica desde la telefonía convencional, pasando por la videoconferencia y las comunicaciones por satélite, hasta la telefonía móvil en la atención sanitaria. Más que una tecnología médica específica, la telemedicina es una nueva forma organizativa que ofrece ventajas tanto para los médicos como para los pacientes. Aunque no es un país puntero, en España esta técnica ya es una realidad y varios hospitales, tanto públicos como privados, la han puesto en marcha.

Atención por videoconferencia

En el uso de la telemedicina existen dos modalidades de trabajo, una a tiempo real y otra en diferido. Como ejemplos de medicina a tiempo real se citan las videoconferencias a través de las cuales se comunican el médico y su paciente, como ocurre en la teleconsulta de pacientes de la red Evisand en Andalucía o la Red de telemedicina de la sanidad militar. En este segmento también sobresale la experiencia del hospital Severo Ochoa, en la Comunidad de Madrid.

Este centro puso en marcha el programa de telemedicina hace un año en el área de diálisis para insuficiencia renal. La experiencia piloto comenzó con un estudio con siete pacientes que luego ha aumentado a diecisiete. La idea era analizar la posibilidad de que se pudieran sustituir las visitas al médico sin afectar la calida y la relación coste-beneficio. De momento, la experiencia prospera y queda todavía un año más de estudio. El hospital cuenta con el apoyo económico del fondo de investigación de la Seguridad Social y los equipos los suministra una empresa privada que también se encarga de la instalación de los aparatos. El paciente recibe en su casa un equipo de videoconferencia, una especie de videoconsola que se pone encima de la tele y que lleva incorporado un zoom. El encendido es sencillo. En el hospital, mientras, hay un ordenador con un software que permite el control a distancia. La recepción de datos se hace a través de tres líneas RDSI.

Con la “televisiva“, explica la doctora Paloma Gallar, facultativa especialista del área de nefrología del Hospital Severo Ochoa, se ahorra un tiempo de consulta de aproximadamente diez minutos y se ahorra, también, en desplazamiento, transporte sanitario y espacio físico en el hospital. Por lo general, el paciente concierta una cita con la doctora Gallar y en el día y la hora señaladas la persona se conecta. “Es muy similar a una visita convencional”, dice esta especialista. A través del sistema el paciente también puede suministrar los datos de la diálisis para que sean analizados en el centro. El perfil de las personas que utilizan este servicio -por el cual no tienen que pagar nada-, es de pacientes con un promedio de edad de 37 años y que trabajan. El coste del equipo, dice la doctora Gallar sin precisar cifras, es alto, pero el mismo material se puede utilizar en otro paciente cuando el anterior ha recibido un transplante. El gasto mensual de la telemedicina en lo que respecta a las líneas de teléfono es de 1,5 euros, afirma la especialista.

“Yo creo que la telemedicina tiene futuro porque la tecnología puede mejorar y simplificarse. Estamos en los inicios de la aplicación de este sistema. De momento se ha demostrado su funcionamiento en la parte clínica y también en la relación coste-beneficio”, opina la doctora Gallar. Y añade: “la parte técnica no va a hacer más que mejorar”.

Otra experiencia con telemedicina es la que se da en el San Rafael, un hospital concertado de Madrid. Allí se lleva a cabo un programa de teleasistencia desde hace cuatro años implantado por una empresa privada. Lo que se hace, explica la doctora Carmen Rodríguez, de la Unidad Central de Control de este centro, es un “seguimiento de pacientes crónicos a distancia”. De momento se ha empezado con la diabetes pero intentan extender la experiencia hacia otras patologías como por ejemplo el asma.

La modalidad que se aplica en el hospital San Rafael es a través de la telefonía móvil. Al paciente se le entrega un teléfono con una opción especial que le permite enviar sus datos sobre los niveles de glucosa a una unidad de apoyo permanente las 24 horas. Si lo desea, y siempre con todas las garantías de protección de datos, los miembros del equipo médico pueden tener acceso a su historia clínica mediante una clave especial.

Cuando el paciente tiene muy altos los niveles de glucosa salta una alarma y automáticamente se produce desde el centro una llamada en la que los facultativos se interesan por la situación. Para utilizar este servicio es necesario acudir a la empresa que lo ha puesto en marcha. El interesado deberá pagar una cuota de 35 euros al mes. De momento en el hospital hay 500 pacientes que utilizan esta forma de asistencia sanitaria.
Para la doctora Carmen Rodríguez este sistema no tiene ninguna desventaja. “Esto es un complemento al seguimiento del paciente crónico, pero no evita que los pacientes vayan a consulta. Lo que si disminuye son las visitas al médico”.

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