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Tratamiento individualizado del cáncer

Algunos marcadores que se detectan en el tumor sirven para decidir la mejor estrategia terapéutica

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: sábado 15 agosto de 2009
Img cancer Imagen: Jenny Mealing

No hay enfermedades, sino enfermos. Esta afirmación, válida para cualquier patología, lo es todavía más en el caso del cáncer. Cada tumor se comporta de forma diferente y, por lo tanto, es necesario aplicar tratamientos personalizados, a la medida de cada paciente. La identificación de sustancias que expresan los tumores, denominadas marcadores, y la realización de xenoinjertos -de tejido animal en el hombre- son algunos de los avances médicos que han permitido poner en práctica esta medicina oncológica modificada.

Recorrido del paciente

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¿Cuál es el protocolo que se sigue para decidir el tratamiento oncológico para cada paciente? El CIOCC, centro que pertenece al Grupo Hospital de Madrid (Grupo HM), dispone de un Laboratorio de Dianas Terapéuticas en el que se crean paneles moleculares que permiten determinar el perfil genético-molecular de cada paciente. El primer paso que contempla el protocolo terapéutico de este centro es ofrecer a todos los enfermos ese panel, con diez marcadores entre los que figuran HER2+, K-Ras y EGFR. Estos analizan el tumor y ofrecen una medicina muy personalizada.

En ocasiones, es necesario tomar muestras del tumor y enviarlas a otros laboratorios, sobre todo a EE.UU., donde se aplica un panel con 20 marcadores más. Esto significa que, en total, se prueban 30 marcadores.

Una de las principales ventajas de los xenoinjertos es probar los fármacos en ratones antes de hacerlo en los pacientes

El tercer paso, hasta ahora sólo posible en algunos pacientes, es el xenoinjerto. Consiste en tomar una muestra de un tumor de gran tamaño (entre quienes se van a operar) o de un tumor accesible a través de una biopsia sin morbilidad (que no sea agresiva ni ocasione muchas molestias), para trasplantárselo a un ratón y analizar su comportamiento y reacción a determinados medicamentos. Ésta es una de las principales ventajas de los xenoinjertos: los fármacos se prueban en ratones antes de hacerlo en pacientes. Aunque la respuesta a los medicamentos que experimentan los tumores en ratones no es equiparable por completo a la que se produce en los humanos, la correlación es buena.

En la actualidad, sólo es posible seleccionar para este proceso entre un 20% y un 30% de los pacientes oncológicos. Una parte de la investigación consiste en intentar aplicarla a un número mayor de enfermos y acelerar los tiempos precisos para estudiar el tumor, disminuir el volumen de tejido necesario para ello y aplicar algoritmos bioinformáticos.

Se necesitan entre seis y ocho meses para llevar a cabo estudios de xenoinjertos. Sin embargo, algunos pacientes no disponen de ese tiempo. Esto no significa que pueden beneficiarse sólo de este gran banco de pruebas quienes padezcan cáncer en estadios iniciales. También pueden ser candidatos los pacientes que estén en la fase III de la enfermedad, e incluso, fase IV con buen pronóstico, es decir, que responden bien al tratamiento en enfermedades como el cáncer de colon, cuya supervivencia puede alcanzar los dos años.

En estos supuestos, habría tiempo para realizar el xenoinjerto y comprobar la respuesta a los fármacos. En cambio, en pacientes con otro tipo de cáncer avanzado, como el de páncreas en estadio IV, con una supervivencia que no supera los seis meses, no habría tiempo suficiente para recurrir al xenoinjerto.

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