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Investigadores españoles identifican proteínas y moléculas para luchar contra la enfermedad de Chagas

Esta patología, con origen en un parásito que puede causar la muerte, afecta a 17 millones de personas en el mundo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 23 febrero de 2006
La enfermedad de Chagas, una patología provocada por un parásito que puede causar la muerte y que afecta a 17 millones de personas en el mundo, puede estar más cerca de tener solución gracias al trabajo de los miembros del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra, en Granada. Estos investigadores han identificado "relevantes" proteínas inmunógenas y moléculas inmunomoduladoras para combatir la enfermedad.

Según informó el organismo público Andalucía Investiga, estas moléculas serían el primer paso hacia una quimioterapia eficaz contra la enfermedad a través de una vacuna genética que destruya los agentes infecciosos. La quimioterapia existente hasta la fecha resulta tóxica y poco específica, agregó la misma fuente. Los investigadores granadinos han detectado moléculas terapéuticas que puedan utilizarse como inmunoterapia, es decir, como activadoras del sistema inmune para que éste reaccione y controle la enfermedad.

Los autores de este trabajo han detectado y caracterizado dos proteínas específicas del parásito -la KMP 11 y la PFR 2- que resultan muy eficaces en el tratamiento de la enfermedad en ratones. No obstante, para que surtan efecto, estas moléculas se deben aplicar con otras adyuvantes, es decir, con otras que cooperen en su tarea de contrarrestar al agente infeccioso. Las vacunas tradicionales no resultan efectivas a la hora de combatir el agente patógeno, ya que éste, al ser polimórfico, posee una gran capacidad de mutación, de ahí que sean necesarias vacunas genéticas y proteínas recombinantes.

Esta patología tiene distintas fases y la primera se caracteriza por síntomas fuertes y muy indeterminados, como dolores de cabeza o fiebre, que dificultan su asociación con la infección por el parásito. Seguidamente, se produce la denominada fase indeterminada, que puede durar hasta 15 años, donde el parásito está instalado en el organismo hasta llegar al estado crónico, en el que se producen alteraciones graves, como la inflamación de los músculos cardiacos o del colon y en el esófago. A veces, puede dañar al sistema nervioso y, asociado a enfermedades inmunodepresoras como el sida, pueden llegar a afectar al cerebro.

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