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La fiebre de la dieta

El ansia de perder peso de forma rápida y sin esfuerzo ha multiplicado la aparición de productos alimenticios y dietéticos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 22 marzo de 2002
La retirada ayer de 118 productos supuestamente naturales que se vendían como complementos de la dieta o suplementos alimenticios ha demostrado la falta de regulación y de control que existe en estos momentos en España sobre este mercado. En los últimos años, la obsesión por perder peso de forma rápida y sin esfuerzo ha hecho que aparezcan gran cantidad de revolucionarios productos antiobesidad, muchos de los cuales han mostrado una eficacia relativa.

En las herboristerías podemos encontrar desde productos dietéticos, que llevan todos los nutrientes pero aportan menos calorías, hasta suplementos alimenticios que dan un aporte extra de vitaminas, minerales, ácidos grasos o aminoácidos. El mercado de las plantas medicinales mueve en España 525 millones de euros al año.

Los artículos retirados ayer, en su mayoría, tenían una composición de plantas. Algunos incluso eran similares a algunos que están en el mercado legal como especialidades farmacéuticas. La diferencia está en que no habían pasado control alguno como medicamentos y pese a ello, en su etiqueta figuraban indicaciones terapéuticas.

Desde la agrupación de fabricantes de productos dietéticos y plantas medicinales (Afepadi) aseguran que la mayor parte del sector juega limpio y defienden que tienen una demanda creciente. Así, según sus datos, un 6% de españoles compra este tipo de productos, un porcentaje bajo si se compara con el 47% de alemanes.

Vacío legal

El problema es el vacío legal existente, apunta esta asociación. Los productos dietéticos están regulados, pero para los complementos alimenticios y las plantas medicinales sólo la Comisión Europea elabora ahora directivas. El control es difícil, más ahora que muchas ventas se hacen por Internet.

La Ley del Medicamento de 1990 establece que no se pueden vender productos naturales con indicación terapéutica fuera de las farmacias. La norma fijaba también que en un plazo de dos años debería elaborarse una lista con las plantas prohibidas y las que se podían vender en herbolario, sin embargo todavía no se ha hecho.

"Sólo se podrán vender libremente las plantas consideradas tradicionalmente como medicinales y que se ofrezcan sin referencia a propiedades terapéuticas" dice esta ley. Para no vulnerar la normativa, los laboratorios de plantas medicinales venden el mismo producto con dos envases. Uno, sin prospecto ni indicación, para los herbolarios y otro, con las indicaciones, para las farmacias. La mayoría de las 118 especialidades retiradas el miércoles por Sanidad incumplían la ley.

Riesgos

Los tres adelgazantes retirados, Onesan, El Elixir y Bio Menat, ofrecían riesgo por su composición a pesar de que se presentaban como inocuos para la salud. Según Xavier Formiguera, jefe de la unidad de trastornos alimentarios del hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, la efedrina es uno de los componentes habituales de los productos para adelgazar. Esta sustancia ayuda a perder peso aumentando el gasto de energía del organismo, pero por este mismo motivo aumenta la frecuencia cardíaca y el riesgo de taquicardias. Además, estos productos suelen ser mezclas de diuréticos, laxantes y otros compuestos, cada uno de los cuales tiene sus efectos secundarios, afirma Formiguera.

Otro problema que implica también un riesgo para los consumidores es la falta de control sanitario de lo que se vende, apunta la Asociación de Herbolarios de Madrid y la Asociación de Médicos Naturistas. Esto perjudica al consumidor por la falta de información que hay. Ambas asociaciones aseguran que las comunidades autónomas, que son las encargadas de realizar los controles correspondientes, hacen muchas veces la vista gorda si no hay problemas serios.

El Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) considera que productos basados en plantas medicinales deben someterse a los mismos controles que los fármacos de síntesis para asegurar su composición y garantizar su calidad. Su presidenta, Concepción Navarro, catedrática de Farmacología de la Universidad de Navarra, recuerda en este contexto que fuera de la farmacia no hay ninguna garantía de formación de quienes venden las plantas.

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