Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología

La hipertensión, una enfermedad silente y peligrosa

Los médicos señalan que es una dolencia de fácil tratamiento, pero que se debe afrontar de manera adecuada para evitar problemas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 4 junio de 2002
La hipertensión, también llamada "tensión alta", es una dolencia que se caracteriza por la falta de síntomas, de ahí que la mayoría de los que la sufren lo ignoren. Ni los mareos, ni los dolores de cabeza, ni las hemorragias nasales ni nada de lo que la tradición popular le ha atribuido tiene que ver con ella. Uno puede creer que se encuentra perfectamente y una hora después sufrir una angina de pecho a causa de su elevada presión arterial.

Esta patología tan frecuente se produce cuando la sangre viaja por las venas a una presión mayor que la deseable para la salud. Dicen los médicos que sólo el 30% de los hipertensos es consciente de su condición y está preparado, por tanto, para afrontar una posible crisis. Son muy pocos. Menos aún si se tiene en cuenta que el mal afecta a uno de cada cinco mayores de 18 años y que el riesgo crece con la edad.

El fácil tratamiento de la hipertensión y las gravísimas complicaciones que con él pueden evitarse han llevado a un equipo de médicos a elaborar la primera guía de actuación para un mejor control del mal.

Más mujeres

Al frente de este proyecto está el médico donostiarra Rafael Rotaeche del Campo. "El problema de la hipertensión es el riesgo que conlleva de sufrir enfermedades cardiovasculares, principalmente problemas coronarios y de tipo cerebral, como una trombosis", detalla.

Gran parte de las muertes que se producen cada año lo son a causa de la hipertensión. Las dolencias cardiovasculares figuran, de hecho, como la primera causa de fallecimiento entre las mujeres (46%) y la segunda entre los hombres (30%), que suelen ser los más castigados por el cáncer (33%).

Mantener la presión arterial dentro de unos límites determinados resulta, por todo ello, fundamental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera un estado "óptimo" cuando la medida diastólica, más conocida como "la baja", llega a los 80 milímetros y la sistólica, la alta, a 120. Si los valores figuran por encima de 90-140, no hay duda de que se padece hipertensión.

A pesar de las miles de investigaciones que se han sucedido durante décadas, aún no se ha logrado determinar con exactitud la causa de la hipertensión. ¿Es hereditaria? ¿Influye la dieta? "Muchos la atribuyen a la alimentación porque Estados Unidos y el Norte de Europa presentan mayores problemas que los del sur europeo, pero nada puede decirse con rotundidad", detalla el médico. De ahí, que lo mejor para combatir la dolencia pase por dar un giro radical al estilo de vida. Si se quiere situar la presión arterial dentro de unos parámetros normales, la "principal y primera medida" que debe adoptarse es abandonar el tabaco. "Si se es fumador, el riesgo de un accidente cardiovascular se multiplica".

Nueva vida

Los médicos aconsejan realizar una dieta equilibrada, "rica en frutas y verduras y baja en grasas"; además de mantenerse en un peso acorde a la constitución de cada persona. Debe moderarse el consumo de alcohol y, "algo fundamental", tomar menos sal, que sube la presión y retiene líquidos. Si se es hipertenso debe limitarse su ingesta a menos de una cucharadita al día; y ahí se incluye toda sal (también la contenida en el pan, caldos o alimentos preparados). Varios estudios señalan que los países occidentales consumen ocho veces más sal de la que necesitan para que funcione su organismo.

El cambio de vida debe incluir la realización de ejercicio físico, "adaptado a la edad y la situación de cada persona". Y no hace falta ir a un gimnasio, ya que la bicicleta estática, el baile y el paseo suponen una buena terapia. Una caminata de una hora, tres veces por semana, "genera un gran beneficio". La medicación se considera un recurso secundario, aplicable "sólo" cuando las medidas para una vida sana no dan el resultado apetecido. "No sólo hay mucho paciente que ignora su condición de hipertenso. Muchos ni siquiera están controlados". No obstante, España presenta las cifras más bajas de hipertensión del mundo occidental. "Pero no hay que dormirse. El mejor tratamiento, como siempre, es la prevención", resume el especialista.

"E-speranza"

Entre las iniciativas que se están llevando a cabo para controlar esta enfermedad destaca la de la Sociedad Española de Cardiología, que ha puesto en marcha el mayor censo de pacientes con problemas cardiovasculares del país, un registro bautizado como "E-speranza", con el que se pretende seguir la evolución de más de 10.000 hipertensos. En este trabajo, que tendrá una duración de nueve meses, colaborarán más de mil médicos de diferentes especialidades como la cardiología o la neurología.

Este proyecto tiene en Internet una de sus principales herramientas de trabajo, razón por la que se le ha denominado "E-speranza". Todos los datos recogidos en las visitas médicas formarán parte de una inmensa base de datos a la que podrán acceder todos los especialistas que trabajen en el proyecto a través de una página web. El acceso será restringido y sólo posible mediante la introducción de unas claves secretas que garantizarán la confidencialidad de la relación médico-paciente y de la investigación que están llevando a cabo estos profesionales.

Cardiólogos, endocrinólogos, neurólogos y médicos de atención primaria, entre otros especialistas, se han propuesto "controlar la hipertensión arterial; además de prevenir y disminuir el riesgo de complicaciones", según explicó el doctor Pedro Ramos Calvo, de la Facultad de Farmacia de Vitoria y uno de los coordinadores de esta iniciativa sanitaria.

El tratamiento de los diferentes aspectos relacionados con la presión arterial supone en España un gasto anual cercano a los 1.200 millones de euros, cifra que incluye el coste de los tratamientos, terapias, bajas laborales y los gastos de invalidez, entre otros puntos. Más del 60% de los infartos de miocardio, anginas de pecho o problemas de insuficiencia cardiaca están ligados a esta dolencia tan común y a veces tan desconocida.

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones