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La mujer a la que le extirparon un tumor de 60 kilos en Vizcaya se recupera satisfactoriamente, aunque debe aprende a andar y a respirar

El faldón abdominal que le fue retirado es el más grande de la historia de la medicina

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 18 marzo de 2006
La mujer a la que cirujanos del hospital vizcaíno de Cruces le extirparon 60 kilos de grasa y líquidos acumulados en la cintura se recupera de la intervención, mientras aprende nuevamente a andar y a respirar. La afectada, de 55 años, ha pasado a formar parte de la literatura científica por habérsele retirado el faldón abdominal más grande que se conoce. Aunque continúa ingresada, los médicos esperan poder darle el alta en el plazo de diez días.

La pérdida repentina de más del 40% de su peso le ha hecho perder también el sentido del equilibrio, que ahora tiene que recuperar. Además, la recolocación de las vísceras en la cavidad del diafragma, de donde se escaparon, le ha obligado a adaptarse de golpe a una forma de respirar a la que su cuerpo no estaba acostumbrado.

El equipo médico dirigido por el cirujano plástico Francisco Javier Gabilondo, que practicó la intervención, explicó ayer los detalles del complejo problema de salud al que se enfrentaron y el modo en que lo resolvieron. El de la mujer intervenida no era un caso típico de obesidad mórbida, a pesar de los 140 kilos de peso que acumulaba. Lo que ocurrió fue que uno de los músculos de su abdomen falló y sus vísceras, poco a poco, fueron colándose por ese "ojo de buey" hasta generar una gran bolsa que le colgaba hasta los pies como un "delantal".

Los especialistas buscaron en la literatura científica algo parecido que les ayudara a diseñar la cirugía. Lo más parecido que encontraron fue el historial de un paciente inglés con un faldón de 25 kilos. Sirvió como referencia, pero el caso de la paciente ingresada en Cruces era tan especial que fue necesario diseñar un sistema de grúas para manejar los 60 kilos que le sobraban a la enferma, construir una camilla doble que permitiera acostar en un lado a la mujer y al otro su abdomen, y realizar un pormenorizado estudio de los riesgos que podían correrse y cómo podrían resolverse.

La mujer ingresó por su propio pie en el quirófano el pasado 7 de marzo a las ocho de la mañana. Ocho horas y media después, los 15 cirujanos que trabajaron en la intervención respiraron aliviados. La operación había sido un éxito.

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