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La OMS alerta de que la obesidad y el sedentarismo amenazan con convertir la diabetes en una epidemia

Un cambio en los hábitos de vida puede reducir a la mitad el riesgo de padecer esta enfermedad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 7 noviembre de 2005
La incidencia de la diabetes crece a pasos agigantados debido a la obesidad y el sedentarismo. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que, si no se cambian los hábitos de vida, los casos podrían duplicarse en poco más de 20 años y convertirse en una epidemia. De hecho, desde los 60, el número se ha triplicado. Actualmente, la enfermedad afecta al 6% de la población. Aunque casi la mitad de ellos lo desconoce.

Según la organización sanitaria, la diabetes se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad y muerte precoces, ya que eleva el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Por eso, recomienda a los gobiernos de los países fomentar la alimentación sana y el deporte, sobre todo en los más jóvenes. "Cuidar la dieta es especialmente importante a estas edades porque el porcentaje de sobrepeso infantil es muy alarmante", señala Rafael Arana, presidente de la Fundación para la Diabetes.

Los especialistas advierten de la creciente aparición de diabetes tipo 2 en personas muy jóvenes, a pesar de que esta modalidad está considerada como diabetes "del adulto". Es la que más está aumentando y alcanza ya el 90% del total de los casos. Esta diabetes se produce por una resistencia a la insulina, que no es asumida por el organismo.

La diabetes tipo 1 también está avanzando (a un ritmo del 5% anual). Su aparición es más frecuente en niños, adolescentes y jóvenes. Esta modalidad se produce por la destrucción de las células del páncreas productoras de insulina a causa de un fallo en el sistema inmunológico. El tratamiento se basa en la administración de insulina.

Complicaciones crónicas

Una diabetes mal tratada puede dar lugar a largo plazo a complicaciones crónicas, como infartos, hemorragias y trombos cerebrales. Por ello, los expertos dicen que hay que aprender a comer de forma saludable, sobre todo para evitar el sobrepeso. "Esto no quiere decir que haya alimentos prohibidos, se puede comer de todo, pero cuidando las cantidades. Tanto para el diabético como para el sano, lo importante son las calorías, no el reparto", indica la endocrinóloga Marisol Ruiz de Adana.

En su opinión, los hidratos de carbono complejos (legumbres, cereales, arroz y pasta, entre otros) deberían representar el 50% de la dieta. Sin olvidar la fruta (de tres a cinco piezas al día), la verdura (en cada comida) y la fibra (disminuye la absorción de grasas, ayuda a controlar la glucemia y favorece el buen funcionamiento del intestino).

En el caso de los diabéticos, las recomendaciones no difieren mucho. "Claro que pueden tomar dulces, pero no por sistema y ajustando la cantidad a la dosis de insulina", considera Ruiz de Adana. En este sentido, la endocrinóloga no es partidaria de los alimentos especiales para diabéticos, ya que "utilizan componentes similares al azúcar y grasas que los hacen tanto o más perjudiciales".

Además de la dieta, la actividad física es fundamental. Facilita una eficaz asimilación del azúcar, y ayuda a reducir su nivel en sangre y a evitar la obesidad. Basta con caminar media hora al día para ver los resultados. Un nivel entre 70 y 105 miligramos por decilitro de sangre en ayunas es buena señal. Cuando habría que empezar a preocuparse es a partir de los 126 miligramos.

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