Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología > Prevención y hábitos de vida

La resaca

No hay remedio milagroso que acabe con ella

Vómitos, dolor de cabeza, ardor de estómago y cansancio generalizado. Sus síntomas son incómodos, e incluso en algunos casos se prolongan durante más de un día, lo que no impide que el consumo de alcohol aumente cada año y cada vez se ‘popularice’ más entre los jóvenes. Sin embargo, más allá de la simple y molesta resaca, los daños que provoca el alcohol en nuestro organismo comienzan desde que se toma el primer sorbo.

Sin remedios

Ni por tomar más se elimina más, ni para lamento o desesperación de muchos, tras una fiesta existen remedios milagrosos que curen una resaca. “No hay ninguna sustancia que disminuya el nivel de alcoholemia en sangre. Las píldoras o medicamentos que a veces corren de boca en boca y aseguran que disminuyen los niveles de alcoholemia son meros mitos o publicidad comercial para aumentar sus ventas”, asegura la doctora Trinidad Gómez-Talegón, quien añade que “no está probado científicamente que ninguna sustancia disminuya el nivel de alcohol en la sangre después de haberlo ingerido”.

Quizá, el único remedio, además del tratamiento farmacológico que se emplea en algunos casos, como en el síndrome de abstinencia, y siempre bajo supervisión médica, es “el no consumo en exceso de etanol y ayudar al organismo a recuperar su estado normal con bebidas rehidratantes”, explica el doctor Hernández Guijo. Es decir, se aconseja no consumir alcohol en exceso y, en caso de hacerlo, tomar bebidas que hidraten nuestro cuerpo al día siguiente. Son muy recomendables los caldos y zumos, aunque generalmente lo que más apetece es tomar algo salado, ¿el motivo?: “se debe básicamente a que es necesaria una recuperación de electrolitos e iónes, que se pierden en exceso por la ingesta excesiva de alcohol”, desvela el doctor Hernández Guijo.

En general y asumiendo que el consumo ya se ha dado, es tarde para recomendar una costumbre muy útil: ingerir mucha agua si se va a beber, lo que evitará el proceso de deshidratación. Beber a la mañana siguiente también es conveniente para reponer el líquido perdido. “Pero no hay que beber alcohol porque no es cierta la teoría de que ‘un clavo saca otro clavo’, de esta manera sólo obligamos al organismo a seguir trabajando en algo que todavía no había concluido. Igualmente un café cargado, que es un excitante y podría combatir la sensación de fatiga, tampoco ayuda mucho por su carácter diurético”, explica la doctora Gómez-Talegón, quien añade que “hay quien dice que tomar un desayuno rico en grasas ayuda, pero no es verdad porque se obliga al sistema digestivo a trabajar más, cuando precisamente está dañado e irritado del trabajo de la noche. Paradójicamente, unas tostadas muy quemadas (remedio habitual hace unos años en los colegios universitarios) podrían ayudar, porque proporcionan carbono que hace de filtro en el sistema digestivo. Los huevos, que tienen cisteína, o los plátanos, ricos en potasio, pueden aliviar el malestar. Suplementos de vitamina B y C también son útiles, tanto para prevenir como para remediar”.

No obstante sí que existen algunas recomendaciones que ayudan a prevenir una resaca:

  • Beber lentamente y con el estómago lleno.
  • Beber un vaso de agua entre copa y copa, ya que de esa forma se disminuye el riesgo de sufrir una deshidratación
  • Evitar ciertas bebidas que cuentan con mayor cantidad de etanol, como el coñac o el whisky.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones