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Las mujeres tienen casi el doble de riesgo que los hombres de sufrir hipertensión pulmonar

Esta enfermedad, de las denominadas "raras", produce un estrechamiento de los vasos que riegan los pulmones

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 23 octubre de 2006
Afecta cada año a unos 200 españoles y está causada por un estrechamiento de los vasos que riegan los pulmones. Hablamos de la hipertensión pulmonar, una enfermedad de las llamadas "raras" que, según estadísticas internacionales, las mujeres tienen casi el doble de riesgo de sufrir que los hombres.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) explica que el hecho de que afecte a tan pocas personas -entre tres y cuatro por cada millón de habitantes- incide en el desconocimiento de esta enfermedad no sólo entre la población general, sino entre los propios médicos. Como resultado de ello, y también porque es relativamente fácil de confundir con asma o cualquier otro trastorno que provoque dificultad respiratoria, la hipertensión pulmonar suele diagnosticarse muy tarde, "cuando el paciente ya tiene un manejo muy difícil", señala el doctor David Jiménez, coordinador del grupo de trabajo sobre circulación pulmonar de la SEPAR.

Sus principales síntomas son, efectivamente, la fatiga y la sensación de mareos al realizar pequeños esfuerzos, y la mitad de los pacientes no viven más de dos o tres años tras su diagnóstico si no reciben tratamiento. La edad en la que se presentan la mayoría de los casos es relativamente baja, ya que aqueja a las personas entre 30 y 40 años. Puede aparecer en niños o personas mayores de 60 años, aunque son casos esporádicos.

El diagnóstico precoz resulta clave. "Existen pruebas, estudios y exploraciones dirigidas a buscar las causas de esta afección y otras que sirven para descartar patologías pulmonares, pero un diagnóstico definitivo y eficaz requiere cateterismo", explica el doctor Jiménez.

Terapias

Desde la década de los 90 del siglo pasado se han producido importantes novedades terapéuticas que han concluido en el desarrollo de fármacos que intentan corregir los desequilibrios celulares que genera la enfermedad. El tratamiento con vasodilatadores es uno de los más efectivos. Está probado que el 20% de los pacientes tratados con ellos reducen de forma eficaz su presión pulmonar. La prostaciclina intravenosa es el vasodilatador más valorado en la actualidad, aunque los efectos secundarios asociados a la forma de administración (una bomba conectada a un catéter que el paciente debe portar las 24 horas del día) están impulsando la investigación de nuevas formas de suministrar el producto. Otra solución es el trasplante de pulmón, con el que se pueden conseguir supervivencias prolongadas. Sin embargo, la escasez de donantes es una limitación significativa de esta forma de tratamiento.

En estos momentos, las investigaciones se acercan a una nueva fase centrada en los factores que originan la hipertensión pulmonar. Las líneas de actuación se dirigen a tres tipos de células: las blancas, que circulan en la sangre; las endoteliales, que recubren las paredes de los vasos sanguíneos, y las células musculares lisas.

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