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Los médicos reclaman un aumento del tiempo mínimo dedicado a cada paciente

La medida redundaría en un descenso de los errores médicos y el gasto farmacéutico

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 13 septiembre de 2003
En sólo cinco minutos los médicos españoles de Atención Primaria deben conocer a su paciente, interpretar sus síntomas, explorarlo físicamente y llegar a un diagnóstico antes de pasar a otra consulta. La situación se complica más cuando se trata de un enfermo extranjero y la labor de acercamiento complica la visita. Pero los cinco minutos son el tiempo medio con el que juegan para atender las cincuenta visitas que diariamente se programan en los centros de salud.

Para la Sociedad Española de Medicina General, la presión con la que se trabaja está creando un deterioro en la atención sanitaria que, entre otras consecuencias, incrementa el riesgo de errores médicos y dispara el gasto farmacéutico. El descontento de los profesionales se ha aglutinado en la "Plataforma 10 minutos" desde la cual se reclama a la Administración la contratación de más médicos para dedicar ese tiempo mínimo por paciente.

Los diez minutos a los que aspiran los médicos españoles representan el doble de tiempo del que se destina en la actualidad. Sin embargo, pese al aumento significativo no se trata de una petición excesiva si se compara con el resto de los países de nuestro entorno, asegura José Manuel Solla, presidente de la Sociedad Española de Medicina General. "Reclamar diez minutos por consulta no es la situación ideal, pero es un punto de partida. Sabemos que para ofrecer una atención de calidad se necesitan, al menos, 20 minutos. Y hay países que mejoran esta media como Suecia, donde la atención media se sitúa en 35 minutos por paciente", comenta. Este nivel de atención es una garantía política del Gobierno sueco que le ha obligado a emprender una campaña de contratación entre facultativos extranjeros. Precisamente Suecia ha recurrido a la contratación de facultativos españoles para poder mantener ese nivel de asistencia. En España la situación es la opuesta: una bolsa de médicos en paro y unos profesionales en activo con una agenda de trabajo difícil de cumplir.

"Qué menos que reclamar diez minutos para un acto médico", afirma Rafael de Pablo, coordinador de la citada Plataforma. Los médicos saben que es más resolutivo tener 25 visitas de diez minutos diarias a 50 de 5 minutos. No contar con ese tiempo les obliga a dispensar un trato más deshumanizado y empeorar la relación médico-paciente. "Al final el enfermo se va de la consulta con la sensación de no haber sido ni siquiera escuchado. Y la duda parece lógica: si mi médico no tiene ni tiempo para escucharme, ¿cómo va a poder resolver mis problemas de salud?", pregunta De Pablo.

En el día a día, la falta de tiempo la solventa cada médico con sus recursos personales. "Cuando conocemos a nuestros pacientes, compensamos consultas de un minuto, con otras que pueden llevarnos 30 y así nos vamos adaptamos camaleónicamente. Pero las prisas nos llevan a cometer errores, a enviar más enfermos de los necesarios a las consultas privadas y a incrementar el gasto farmacéutico. Al final es más rápido y fácil recetar un medicamento para tratar un síntoma que tratar el origen de la dolencia, con lo que se dispara el gasto en medicinas", explica el doctor Solla.

El tiempo de consulta también se estira a costa de prolongar la jornada laboral y de restar tiempo para la formación continuada del profesional. Rafael de Pablo recuerda que los médicos y los maestros son los profesionales con más problemas de "burn-out" debido al desgaste diario. "Parte de esa desmotivación viene motivada porque nos sentimos insatisfechos al vernos obligados a impulsar un trato deshumanizado y a cometer errores", explica. Pero también porque los médicos de primaria no tienen tiempo para mejorar su formación y realizar una periódica puesta al día. En la reforma de Primaria del año 84, quedó reflejado que el médico necesitaba un 35 por ciento del tiempo de su jornada laboral para actividades no asistenciales, aunque no ha servido de mucho.

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