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Los mosquitos que trasmiten la malaria sienten mayor atracción por las personas ya infectadas, según un estudio

Hasta la fecha se pensaba que el insecto se guiaba por factores como la temperatura corporal, el olor o el sudor

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 14 agosto de 2005
No todas las personas resultan igual de apetecibles para los mosquitos "Anopheles" que transmiten la malaria. Un estudio del Centro Médico Cedars-Sinai de Estados Unidos acaba de demostrar que estos mosquitos no eligen al azar sus víctimas sino que se sienten más atraídos por las personas que ya están infectadas. El trabajo, que se publica en la revista "PLoS Biology" y se realizó en Kenia, demuestra que los "Anópheles", los encargados de transportar el parásito de la malaria, no son simples inoculadores.

Para medir cómo los mosquitos eran atraídos por los participantes del estudio, los investigadores dispusieron una cámara de mosquitos hembra no infectados rodeando varias tiendas con niños en su interior. En cada tienda había un niño ya infectado con la forma de la malaria transmisible, uno infectado con la fase no transmisible de la enfermedad y otro sin infección.

Un dispositivo llamado olfatómetro desprendía en el aire los olores de cada participante hacia los mosquitos. Los investigadores estudiaron la atracción que ejercía cada niño y comprobaron que los que tenían las formas infecciosas de la enfermedad resultaban más "atractivos" que aquellos infectados con las formas no transmisibles de la enfermedad o por personas no infectadas. El mismo experimento se repitió después de que los pequeños recibieran medicamentos antimalaria y no hubo diferencias en los resultados.

Estudios previos habían apuntado a que la temperatura corporal, el olor o el sudor podría modificar las apetencias de los mosquitos. Aunque los autores de la investigación están convencidos de que la atracción procede del propio parásito, "no de algo intrínseco de los niños", explica Jacob Koella, autor principal del estudio. Su trabajo sostiene que es el propio parásito de la malaria que transporta el mosquito el que manipula la conducta del mosquito cuando está listo para pasar a un nuevo huésped.

Esta manipulación podría tener un profundo efecto sobre la epidemiología de la enfermedad, lo que podría conducir a graves sesgos en las estimaciones de la intensidad de la transmisión de la malaria. El hallazgo, sin embargo, despierta muchas dudas entre los expertos en malaria porque opinan que existen numerosos factores que intervienen en el proceso, como los ambientales. Por ejemplo, se sabe que las personas que viven cerca de zonas donde se acumula el agua tienen un riesgo elevado de picadura, con independencia de si están o no infectados.

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