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Mal uso de los antibióticos

La mala utilización de estos medicamentos activa mecanismos defensivos en las bacterias que perjudican nuestra salud y la de quienes nos rodean

Los antibióticos y su prescripción

La resistencia bacteriana, no obstante, se pone de manifiesto cuando se trata con un antibiótico a un paciente de una enfermedad infecciosa y éste no responde al tratamiento. En condiciones normales la administración de un antibiótico adecuado puede eliminar la mayor parte de la población bacteriana, “mientras que la pequeña parte resistente puede ser eliminada sin problemas por nuestras defensas naturales”, asegura Blázquez. No obstante, puntualiza, la infección “se puede complicar” si nuestras defensas se encuentran “seriamente disminuidas”.

Las enfermedades infecciosas de origen bacteriano (como algunas faringitis, amigdalitis, bronquitis, otitis, infecciones de orina…) se pueden vencer mediante la combinación de un antibiótico y las defensas de la persona afectada, o bien, a veces, sólo con las defensas del paciente, sin ningún tratamiento. García de los Ríos explica que en el proceso terapéutico los antibióticos van destruyendo o inhibiendo a los microorganismos causantes de una enfermedad infecciosa, con la colaboración de las propias defensas del paciente. Junto con el antibiótico, el médico además puede prescribir otras medicinas para paliar los síntomas (inflamación, deshidratación, fiebre…), pero éstas, por si solas, no curan la enfermedad infecciosa.

Los antibióticos actúan “específicamente” sobre estructuras o procesos que sólo existen en las bacterias. Si la enfermedad está producida por otro microorganismo, hongo o virus, los antibióticos antibacterianos no tienen ningún efecto. “En estos casos habría que recurrir, en caso de que existan, a los correspondientes antifúngicos o antivíricos”, explica José Esteban García de los Ríos.

“Los virus son gérmenes más pequeños, aunque no por ello han de ser menos agresivos. Carecen de la membrana celular, los ribosomas o los procesos reproductivos que atacan los antibióticos”, aclara Palop. No obstante, este doctor quiere subrayar que nuestro organismo es un “nicho biológico” en el que existe un “equilibrio” que puede romperse por la utilización abusiva de antibióticos. Palop aclara que esta es la razón, “no medida pero constatada clínicamente”, de muchas enfermedades, como las candidiasis vaginales o infecciones por hongos que suelen aparecer cuando una mujer recibe antibióticos con más frecuencia de la debida.

Sólo un profesional cualificado como el médico está capacitado para valorar un problema de salud y prescribir un tratamiento, sobre todo cuando se trata de una infección, asevera José Ibáñez, preocupado por los diversos estudios que aseguran que en las farmacias españolas se siguen dispensando antibióticos sin receta. En España el dato sobre la adquisición sin receta de antibióticos es muy variable, dependiendo de quién y cómo realice el estudio puede oscilar del 4% al 54% del volumen de ventas.

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