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Más de 200 especialistas se reúnen a partir de mañana en Bilbao en el VI Simposio Internacional de Neonatología

Abordarán las nuevas técnicas encaminadas a retrasar el parto y las secuelas que pueden padecer los bebés prematuros

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 30 septiembre de 2004

El número de semanas de gestación y el peso de la criatura son las dos principales variables que manejan los médicos a la hora de afrontar un parto prematuro. No en vano, varios estudios constatan que estos bebés presentan un desarrollo neurológico más lento que un niño alumbrado a término. Sin embargo, Francisco Morcillo, jefe del servicio de Neonatología del Hospital Universitario de la Fe de Valencia, advierte de que "esta hipótesis hay que perfilarla mucho y circunscribirla a casos muy concretos". Se ha comprobado, por ejemplo, que después del parto la evolución de estos pequeños es más rápida que la del resto. Aunque pesan menos y su grado de madurez es inferior, sobre todo en los embarazos que oscilan entre las 32 y las 36 semanas, se ha demostrado que los prematuros crecen al principio más deprisa que los chiquillos alumbrados a tiempo.

No alarmarse

Los últimos datos revelan que en España nacen más de 400.000 bebés al año, cifra que denota un ligero aumento de la tasa de natalidad. Según explica el doctor Morcillo, "el parto prematuro es aquél que se produce antes de completarse las 37 semanas de gestación". En estos momentos, el 7% de los neonatos, cuyo peso oscila entre los 2,5 y los 2,7 kilos, se englobaría dentro de este apartado. Pero los padres no deben alarmarse. "La gran mayoría de ellos no tiene ningún problema de crecimiento y su desarrollo es absolutamente normal", tranquiliza el experto valenciano.

Ahora bien, todos aquellos bebés que no llegan a los 1.500 g (1,2%), alumbrados en torno a la semana 32, son considerados de "muy bajo peso" y requieren unos cuidados más detallados. "Esta tasa es muy preocupante y no podemos desdeñarla ni pasarla por alto", avisa Morcillo. Máxime cuando en los últimos 15 años se ha duplicado en España el número global de partos prematuros. El verdadero problema es el de aquellas criaturas que no llegan al kilo. El porcentaje de estos casos en nuestro país es muy bajo, aunque no por eso deja de ser un motivo de preocupación. "Calculamos que vienen a ser unos seis niños por cada mil recién nacidos, es decir, un 0,6%. Cuanto más bajamos el límite, más riesgo hay de que no sobrevivan o de que padezcan algún tipo de discapacidad", precisa Morcillo.

La estadística y los avances en los cuidados iniciales permiten albergar esperanzas en torno a estos casos extremos. "El 80% de los niños que pesan menos de 1.000 g logran sobrevivir", asegura este experto. "Pero también es cierto -prosigue- que algunos de ellos acaban adquiriendo algún tipo de discapacidad".

Afecciones transitorias

La mayoría de los problemas que pueden manifestarse en los bebés prematuros a largo plazo están vinculados a la lectura, la vista, el oído y el lenguaje. "La mayor parte de ellos -insiste Morcillo- no experimenta ningún tipo de dificultades, pero puede haber casos de niños que sí desarrollen algún tipo de afección". Todos los expertos consultados determinan que las eventuales anomalías suelen ser de índole sensorial y que, en algunos casos, también tienen un origen muscular. Aun así, los últimos estudios apuntan a que casi siempre se trata de "problemáticas transitorias" que la Medicina "puede resolver".

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