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Médicos de EE.UU. se preparan para realizar el primer trasplante de cara

Cuentan con doce voluntarios, cinco hombres y siete mujeres

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 20 septiembre de 2005
La Clínica Cleveland de EE.UU. ultima el primer trasplante de cara de la historia. El equipo de cirujanos dirigido por Maria Siemionow empezará la próxima semana a realizar los exámenes físicos y psíquicos necesarios para elegir a los candidatos más aptos entre los doce voluntarios que se han presentado, cinco hombres y siete mujeres. Estudiarán al milímetro cada uno de sus gestos, la estructura de su cara, sus labios y la forma de su nariz. El objetivo es encontrar el paciente perfecto para esta revolucionaria intervención; que esté en óptimas condiciones físicas, y que tenga la suficiente solidez emocional como para encontrarse un día con la cara de otra persona.

La doctora Siemionow está convencida de que puede proporcionar una nueva oportunidad a personas que han quedado terriblemente desfiguradas por quemaduras, traumatismos, tumores o defectos de nacimiento. Ahora estos pacientes sólo cuentan con la posibilidad de autoinjertos o implantes, en un proceso que en los peores casos supone pasar por el quirófano decenas de veces con resultados no siempre satisfactorios.

Operación compleja

La intervención es sumamente compleja. Consiste en retirar al receptor toda la piel dañada de su cara y sustituirla por una "tapa" facial que comprende epidermis, grasa, nervios y vasos sanguíneos, extraída con una antelación de ocho horas de un donante. Después, los cirujanos deberán conectar vasos sanguíneos y conexiones nerviosas, según técnicas de microcirugía que se practican desde hace diez años.

Las suturas, que abarcarán desde la frente hasta parte del cuello, pueden cicatrizar en cuestión de dos semanas. Todo con la idea de que los trasplantados puedan recuperar cuanto antes la capacidad normal de comer, beber y comunicarse con toda clase de expresiones faciales. Además de evitar la sensación de máscara insensible que acompaña a los tradicionales injertos de piel. La apariencia final será una mezcla entre el rostro del donante y del receptor.

La clínica estadounidense está dispuesta a correr con todos los gastos a quien asuma los riesgos y pase los filtros previos. Aunque lo que parece prácticamente imposible es contar con un consentimiento informado para una intervención tan pionera y con riesgos desconocidos.

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