Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología > Prevención y hábitos de vida

Metabolismo

Muchos problemas de sobrepeso derivan de su mal funcionamiento

¿De qué depende la eficiencia del metabolismo?

En principio, todas las reacciones bioquímicas que se producen en el interior de un organismo responden a la carga genética del individuo. Estar predispuesto a ciertas disfunciones o a adquirir peso por el mejor aprovechamiento de las grasas, por ejemplo, no dependen de la voluntad de las personas. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de factores que también influyen sobre el metabolismo. Son los siguientes:

  • Condición y ejercicio físico: Cuanto mejor es la forma, el organismo consumirá más grasa con la misma actividad.
  • Dieta diaria: Sin hidratos de carbono, por ejemplo, el organismo se queda sin glucosa y no puede metabolizar las grasas.
  • Género: Las mujeres ahorran más glucosa y usan menos proteínas. Es debido a las hormonas.
  • Condiciones climáticas: Esfuerzos en días calurosos provocan un mayor consumo de glucosa.
  • Morfología del individuo.

Además de los mencionados, para entender cómo se dan los procesos metabólicos conviene tener en cuenta la denominada acción dinámica específica de cada alimento ingerido. Es un parámetro que define la cantidad de energía que necesita cada alimento para ser metabolizado. Los mejor aprovechados son los hidratos de carbono, ya que requieren menos energía para su obtención final, aunque también son las moléculas de las que menos reservas hay en el organismo. El caso contrario es el de las proteínas, que son las menos rentables. Las grasas, por su parte, están de forma amplia en los almacenes orgánicos. Por ejemplo, cuando comemos pan, legumbres o patatas estamos comiendo mucha glucosa; cuando comemos un filete estamos tomando principalmente proteínas y grasa.

A medida que un ser humano crece, su metabolismo disminuye de intensidad. Los procesos químicos se ralentizan porque cada vez necesitan menos energía. Está demostrado que los niños, al estar en pleno proceso de crecimiento, consumen alrededor de 60 kilocalorías por cada kilo de peso, cuando la media de este parámetro en los adultos es de entre 35 ó 40.

Muchas costumbres sociales influyen de manera directa e indirecta en la eficiencia del metabolismo. Las costumbres alimenticias y el sedentarismo, por ejemplo, pueden provocar o agravar dolencias relacionadas con estos procesos. Es evidente que el cuerpo del ser humano responde a una morfología y a una fisiología determinadas, ‘diseñadas’ para la adaptación al medio natural que le vio nacer. Con el desarrollo tecnológico, muchos requerimientos vitales han cambiado y se han ‘dulcificado’.

Gen ahorrador

Al respecto, cabe hablar de la teoría del ‘gen ahorrador’. Rafael Ezquerra explica que los hombres están preparados genéticamente para soportar cíclicamente periodos de hambrunas. De hecho, hasta hace escasas décadas, incluso en el occidente desarrollado, existían estas épocas de necesidad. Según los postulados de esta aproximación biológica, el ser humano está predispuesto a almacenar alimentos con los que soportar los periodos de escasez. Sin embargo, en la actualidad existe una disponibilidad casi absoluta de nutrientes en los países modernos. La explicación teórica indica que no hemos evolucionado al mismo ritmo que la sociedad actual. “Puede ser que con el tiempo, este ‘gen’ desaparezca y podamos comer y vivir con hábitos más o menos sedentarios sin engordar”, afirman desde la sección de Endocrinología del Hospital de Santiago.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones