Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología > Psicología y salud mental

Mobbing o acoso psicológico

La ayuda de los compañeros, junto con un psicólogo y un abogado formados, son fundamentales para defenderse de los ataques

El “mobbing” o acoso psicológico en el trabajo es un problema latente en nuestra sociedad, aunque desconocido todavía para la inmensa mayoría. Se estima que más de 2 millones de personas sufren psicoterror- término que utilizan los expertos para definir sus efectos- por culpa de sus hostigadores en administraciones y empresas españolas. Para resolverlo, además de la ayuda de los compañeros, es fundamental dar con un psicólogo y un abogado especializados en este problema. Si no están formados en el tratamiento de mobbing, la situación del paciente puede incluso empeorar.

Una víctima

“No sabes por qué te ocurre y no le das crédito a lo que pasa. Te preguntas, ¿por qué me está sucediendo esto a mí? ¿qué he hecho?”, revive María, nombre ficticio de una víctima real de acoso psicológico en el trabajo. Este problema es más habitual de lo que se pudiera pensar. Las cifras indican que, hoy mismo, más de dos millones de personas en España sufren el mismo ritual de destrucción personal que padeció María. “El trabajador no asume que le acosan, porque cree que esa situación es una parte connatural de su empleo”, afirma Dolores Hernández, representante de uno de los mayores organismos sindicales españoles.

María es médico. Todo comenzó cuando la trasladaron de hospital. Su nuevo jefe decidió relegarla. Primero la tuvo sin puesto de trabajo, luego le dio uno, pero aparente porque no tenía ningún papel. Ese fue el inicio de un periodo de humillaciones, en el que fueron participando también algunos de sus propios compañeros, mientras la mayoría se inhibía de defenderla. Narra que manipulaban en su contra con comentarios falsos por la espalda y el personal de enfermería le comenzó a faltar el respeto y a no informarle de lo que debían. No tenía asignado siquiera un ordenador. “No te agreden físicamente, ni te insultan en persona delante de otros, pero te intentan destruir como persona”.

“Sentía extrañeza -recuerda-, no entendía que me dejaran sin trabajo, aislada, sin participar y comiendo aparte de mis compañeros”. Del estupor pasó al insomnio y, después, al cansancio extremo. Le abrieron expediente disciplinario y la dejaron sin empleo y sueldo. “Continuamente intentaba demostrar que era una persona normal y que no pretendía hacer daño a nadie”. Durante todo un año, estuvo soportando sola el acoso. “Una sabe que no ha hecho nada, pero al final acaba pensando que algo malo habrá hecho”, confiesa.

Hoy, María está en excedencia y bajo tratamiento de estrés postraumático. El jefe hostigador emprendió acciones legales contra ella como una táctica más de acoso, y el asunto se encuentra en los tribunales. La representante sindical aconseja acudir lo antes posible a un abogado y a un psicólogo expertos en mobbing para que los afectados puedan entender lo que les está ocurriendo; también recomienda no dejar el empleo.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones