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Nace un bebé con origen en uno de los 1.400 embriones que sobrevivieron al Katrina

Todo un operativo de salvamento permitió salvar a tiempo los tubos con los embriones

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 17 enero de 2007
El hospital St. Tammany, en Covington, Luisiana (Estados Unidos) acogió el nacimiento de Noah, un niño venido al mundo casi 17 meses después de que su embrión fuera rescatado junto a otros 1.400 en una clínica de Nueva Orleáns tras el huracán Katrina.

El bebé es resultado de la técnica moderna de conservación de embriones y fertilización in vitro. Sin embargo, su nacimiento también es símbolo de la supervivencia a las vicisitudes que rodearon su salida del hospital Lakeland, en el este de Nueva Orleáns, en las semanas que siguieron a la inundación que arrancó a medio millón de personas de sus hogares. La tempestad levantó las aguas del lago Pontchartrain, que rompieron los diques al norte de Nueva Orleáns y anegaron el 90% de la ciudad. Las aguas inundaron parte del hospital de Lakeland, donde, en tubos con nitrógeno líquido, se encontraban los 1.400 embriones congelados.

Rebekah Markham, de 32 años de edad, y su esposo Glen Witter, de 42 años, habían tenido problemas de fertilidad y por eso en 2003 habían recurrido al hospital Lakeland, donde habían creado embriones para fertilización in vitro. Dos días antes del azote de Katrina, las autoridades del hospital subieron los tubos de conservación de embriones al tercer piso de la institución. Los tanques de hidrógeno líquido, con temperatura interior de unos 195 grados Celsius bajo cero, pueden conservar los embriones por hasta tres semanas en una habitación en la que haya aire acondicionado.

Belinda Sartor, experta en fertilidad del instituto, se puso en contacto con la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, y logró que algunos policías fueran hacia el hospital. Dos semanas después de las inundaciones traídas por Katrina, una decena de policías llegaron al estacionamiento del hospital. La operación requirió mucho cuidado: había que colocar los tubos con los embriones, de una capacidad de 35 a 40 litros y un peso de otros tantos kilos, sobre una superficie plana. Los policías entraron con lanchas al edificio, retiraron los tubos con los embriones y los llevaron a otro hospital que no resultó tan dañado por el huracán.

Cuando Rebekah y Glen se enteraron que los embriones estaban a salvo, decidieron que era el momento para su segundo hijo. Hasta la madrugada del 16 de enero los padres no supieron el sexo del bebé, que al nacer pesó 3,84 kilogramos y midió 49 centímetros. La madre y la criatura se encuentran en excelentes condiciones, según informaron portavoces del hospital.

Etiquetas:

bebé embriones katrina

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