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Alergia a los ácaros

En los países desarrollados la higiene contribuye a que el sistema inmunológico se haga perezoso y a producir anticuerpos que propician la alergia

Alergia a las proteínas

Los ácaros, según el doctor Pedro Ojeda, no son los que generan la alergia, sino las proteínas que contienen sus heces y su cubierta. Por eso es importante saber que los ácaros al morir no se desintegran y aún así pueden provocar síntomas alérgicos.

Las heces, según explican desde la SEAIC, son partículas esféricas muy pequeñas y capaces de permanecer en suspensión en el aire, alcanzando así nuestras vías respiratorias. Cada ácaro llega a producir unas 20 deyecciones al día. Estos animales se alimentan de células epiteliales muertas o escamas que va desprendiendo la piel humana. Se calcula que una persona arroja un gramo de escamas al día, suficiente para alimentar a cien mil ácaros.

Cuando se va al alergólogo y una vez hecha la historia clínica, señala el doctor Pedro Ojeda, se procede a llevar a cabo una prueba que consiste en administrar a través del antebrazo -mediante una simple punzada- extractos alergénicos que contienen las proteínas que pueden provocar la alergia. «El resultado se tiene en quince minutos», afirma este médico. Una de las principales medidas a tomar consiste en la disminución de la exposición a los ácaros y en el control de la humedad dentro de la casa.

Las principales normas higiénicas recomendadas por la Sociedad Catalana de Inmunología Clínica son las siguientes:

  • En el dormitorio es necesario limitar el número de muebles al mínimo imprescindible. Preferentemente muebles cerrados y separados de la pared para poder limpiar la parte de de detrás.
  • La existencia de alfombras, moquetas, cortinas, tapicerías, posters, libros, peluches, juguetes, etc. aumenta la población de ácaros.
  • La limpieza se realizará con un paño húmedo. El dormitorio debe ventilarse completamente, preferentemente a diario; posteriormente se cerrarán las puertas y las ventanas durante el resto del día. Evitar utilizar insecticidas y ambientadores.
  • El colchón deberá llevar fundas protectoras de lavado semanal. Hay que evitar los colchones o cojines de lana, colchas y edredones de pluma.
  • b>Ventilar la ropa guardada en el armario antes de utilizarla.
  • En el resto del domicilio es aconsejable evitar objetos o superficies que acumulen polvo (moquetas, muñecas). Sobre todo hay que tener una especial atención con los sofás y butacas, que deben aspirarse cada dos o tres días.
  • Otras medidas para el control ambiental son los acaricidas (aunque la doctora Barranco asegura que no está demostrada su eficacia), aspiradores especiales, purificadores, filtros, fundas de protección para cojines y colchón, etc.
  • También hay que tener cuidado en los viajes largos, pues generalmente el polvo se acumula en la tapicería de los vehículos. Cuando la persona se hospeda en una casa que ha estado cerrada mucho es importante llevar a cabo una limpieza profunda al menos 24 horas antes de la entrada en ella.

Las pruebas cutáneas para determinar el tipo de alergia que se padece se complementan con un análisis de orina que determina la intensidad de la alergia que se sufre. Con los resultados en la mano, los médicos evalúan la posibilidad de aplicar la inmunoterapia o vacunas. Este paso se da cuando el tratamiento farmacológico -antihistamínicos y corticoides- no tiene efecto. Según el doctor García González no se suele aplicar vacunas a los niños hasta después de los cuatro o cinco años. El proceso de vacunación, añade el doctor Ojeda, tiene un período de iniciación de dosis semanales durante 1 y 3 meses. En la segunda fase, llamada de mantenimiento, las dosis se fijan una vez al mes por lo menos durante un año. Esta fase se puede prolongar hasta un período que va entre 3 y 5 años. También hay vacunas sublinguales que pueden sustituir a las tradicionales.

Algunos analistas coinciden en que la presencia de la alergia en el organismo es permanente. Lo que se pretende con los tratamientos es procurar que el organismo tolere mejor los alergenos. Pero nunca se puede bajar la guardia. Y menos en el caso de los ácaros. Las medidas higiénicas recomendadas, explica la doctora Barranco, son necesarias y compensan en lo que respecta a la mejora en la calidad de vida del paciente.

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