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Cáncer de boca

El tabaco, el alcohol y heridas que tardan mucho tiempo en curar son sus principales causas

Aunque el cáncer de boca no es una enfermedad muy frecuente, como cualquier otro tipo de cáncer es letal si no se diagnostica a tiempo. De cada 100.000 habitantes, entre 12 y 15 hombres y de 2 a 4 mujeres padecen este tipo de cáncer. Una enfermedad que si detecta en los cinco primeros años de desarrollo tiene una tasa de supervivencia del 80%, mientras que si el diagnóstico se realiza en estadios avanzados, la supervivencia puede bajar hasta el 20%. Afecta sobre todo a los hombres mayores de 50 años, que son los que más fuman, de manera que según los especialistas en este campo el tabaco es una de las principales causas de este tipo de cáncer. No obstante, un mayor gusto de las mujeres y los jóvenes por el hábito de la nicotina está cambiando el perfil del afectado. El alcohol y una llaga en la boca que no termina de curar son otros factores de riesgo. La cirugía se revela como el tratamiento más eficaz para acabar con una enfermedad que supone ya el 8% de los tumores malignos.

Detección y tratamiento

Como en todos los casos de cáncer, la detección precoz de un tumor en la boca es vital para superar la enfermedad. Sin embargo, la realidad es que existe una detección tardía, que supone que el 36% de los diagnosticados tenga la enfermedad localizada, mientras que el 43% tiene una afectación regional y otro 9% presenta metástasis a distancia. De hecho, se calcula que una de cada cuatro muertes por esta enfermedad se debe a un diagnóstico tardío. Una de cada cuatro muertes por esta enfermedad se debe a un diagnóstico tardío

El presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Tenerife, Francisco Rodríguez Lozano, explica que esta patología es muy maligna cuando se detecta tarde y se ha extendido, ya que “el pronóstico entonces es malo y la supervivencia, muy baja”. “La boca es una zona muy vascularizada, con muchos vasos sanguíneos, por lo que el tumor enseguida se disemina. Cuando empieza a haber dolor o molestias -alerta-, suele ser porque el tumor ya se ha extendido, de ahí la importancia de detectar lesiones premalignas, cuando apenas existe desestructuración de las células superficiales”.

Respecto al tratamiento, la cirugía es a menudo la principal vía para acabar con el tumor, con una operación en la que se extirpa la zona afectada. En el peor de los casos, el cáncer puede extenderse a la garganta o al cuello, además de a la lengua, y es necesario practicar el vaciado de los ganglios linfáticos del cuello, un tratamiento, según Ruiz-Capillas, “muy agresivo”, que supone, además, importantes consecuencias psicológicas para el paciente.

Además de cirugía, factores como el alcance de la invasión o la afección a otras zonas de la anatomía determinan la necesidad de aplicar tratamientos de radioterapia, reservada para las situaciones en las que el tumor sea pequeño y contra la metástasis, o quimioterapia, para cuando el cáncer está muy desarrollado y no puede recurrirse a otro tratamiento. Pero su aplicación dependerá siempre de las propiedades específicas de cada caso.

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