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Daño cerebral adquirido

Los afectados reclaman programas específicos de rehabilitación y reinserción social que les ayuden a recuperar capacidades

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 23 febrero de 2006

Iniciar a tiempo una rehabilitación multidisciplinar aumenta las posibilidades de recuperación de una lesión cerebral. Sin embargo, la creación de una red específica de recursos sanitarios y de reinserción social para las personas con secuelas severas por traumatismos cráneo-encefálicos o ictus -principales causas del daño cerebral adquirido- es todavía una asignatura pendiente en España. Es un hecho objetivo que denuncian reiteradamente familiares y afectados. El propósito de los reducidos equipos de rehabilitación integral existentes es conseguir dar autonomía a las vidas de estos pacientes. Pero aun con el mejor de los pronósticos, el problema continúa una vez que reciben el alta médica. De ahí que, además de una atención sanitaria profesional, se hagan necesarias medidas de integración social para estas personas. Desde el Ministerio de Asuntos Sociales se anuncia la futura Ley de Dependencia como la repuesta a sus demandas.

Aprender a vivir otra vez

Los tratamientos son efectivos. Pero las alteraciones son de tal complejidad que precisan de equipos de rehabilitación multidisciplinares. En estos largos programas intervienen médicos rehabilitadores, traumatólogos, logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, asistentes sociales etc. Sólo así se puede ayudar a la persona afectada por un DCA a recuperar sus funciones, potenciar sus capacidades, adaptarse a sus limitaciones e integrarse socialmente, es decir, alcanzar la máxima autonomía posible.

FEDACE subraya la dificultad que existe para valorar secuelas intelectuales como el déficit de atención y los trastornos conductuales persistentes en la mayoría de los casos, y añade “otra causa de invisibilidad”: el aislamiento social de la persona afectada y su entorno, “producto de la inexistencia de recursos para la rehabilitación y la reinserción social”. Tienen vida sin calidad de vida. “El DCA cambia radicalmente la dinámica del afectado y de toda su familia, que se ve obligada a ‘cargar’ con el problema y se organiza mejor o peor, según la relación que exista entre todos. Desde luego, es una patología suficientemente importante y numerosa para que estuviera dotada con más medios”, conviene Montserrat Bernabeu.

La secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce, es consciente -tal y como ha reconocido a CONSUMER EROSKI– del escaso desarrollo de la red pública y de las grandes diferencias existentes de unas a otras comunidades autónomas. “La coordinación sociosanitaria es imprescindible”, declara, mientras anuncia que la puesta en marcha de la Ley de Dependencia
, el 1 de enero de 2007, corregirá estas carencias y reducirá el impacto que una lesión de estas características provoca en pacientes que se convierten en personas dependientes de sus familiares.

Respecto a las ayudas para estos enfermos y sus familiares, las previsiones del Gobierno son dedicar 12.638 millones de euros desde 2007 hasta 2015 a la atención de las personas dependientes, así como habilitar más residencias, tratamientos profesionales y centros de día y de noche para los afectados por el daño cerebral adquirido.

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