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Día Internacional de la Hipertensión

El desafío para esta edición es detectar más de un millón de personas hipertensas que desconocen que lo son

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 17 mayo de 2015
Img hta hd Imagen: amorphis

Como cada 17 de mayo, hoy se celebra el Día Mundial de la Hipertensión. Aunque la hipertensión arterial no suele dar síntomas -se la denomina la “asesina silenciosa”-, sí que deteriora poco a poco la salud de la persona. Por eso, para la conmemoración de esta jornada durante el periodo 2013-2018 se ha escogido el lema “Conozca sus números”, con el fin de motivar a los ciudadanos a conocer cuáles son sus cifras de presión arterial. En este artículo se describen los objetivos del Día Mundial de la Hipertensión y cuáles son los efectos de sufrir hipertensión y no seguir el tratamiento adecuado.

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión, una jornada auspiciada por la Liga Mundial de Hipertensión (WHL) en colaboración con la Sociedad Internacional de Hipertensión (ISH) y otras organizaciones, como la Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial en nuestro país. Y de la misma manera que el año pasado, y hasta el año 2018, la idea se repite. Bajo el lema "Conozca sus números" se pretende aumentar la concienciación de la sociedad sobre la importancia de conocer cuáles son las cifras de presión arterial. Este eslogan surgió en 2013 a tenor de las estadísticas mundiales que, en ese momento, apuntaban que de promedio solo la mitad de las personas que sufrían hipertensión lo sabía y que solo unas pocas poblaciones alcanzaban una tasa de conocimiento de sus cifras del 75% y en otras no llegaban al 10%. Para aumentar este nivel hacen falta que los programas de cribado sean capaces de llegar a todas personas que tengan riesgo de sufrir hipertensión, ya que la única manera de descubrir que se es hipertenso es tomándose la presión.

A pesar de que la hipertensión no suele provocar síntomas, no significa que no vaya haciendo mella en la salud del organismo

Tras el éxito obtenido en el año 2014, el desafío para esta edición es detectar más de un millón de personas, conseguir una mayor conciencia de las enfermedades no transmisibles y para hacer planes a fin de un desafío de aún mayor proyección en 2016. En la actualidad, las enfermedades no transmisibles, como las patologías cardiovasculares, respiratorias, renales o la diabetes tipo 2, copan hasta el 80% de todas las consultas que se realizan en Atención Primaria y del 60% de todos los ingresos hospitalarios que se hacen en España. Además, en los países desarrollados suponen la primera causa de muerte y de discapacidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que este año 2015, de los 64 millones de personas que se prevé que fallezcan, 41 lo harán por una de estas dolencias.

Consecuencias de una tensión sin control

La hipertensión arterial no suele provocar síntomas a menos que sea grave. Pero esto no significa que no haga mella en la salud del organismo; de ahí su apelativo de "asesina silenciosa". Mantener unas cifras de tensión arterial alta tiene repercusiones importantes: poco a poco se va dañando el sistema vascular y, de rebote, puede resultar afectado cualquier órgano, entre ellos:

  • El corazón. La hipertensión provoca que el músculo cardiaco deba realizar un exceso de trabajo para bombear la sangre rica en oxígeno a los tejidos del cuerpo, causando que aumente de tamaño y que precisen más aporte de sangre. Cuando debido a la arterioesclerosis, las arterias no pueden suministrar suficiente caudal sanguíneo, se produce un angor o un infarto de miocardio. Un trabajo excesivo y mantenido del corazón puede inducir una insuficiencia cardiaca.
  • El cerebro. La afectación de las arterias cerebrales puede originar una interrupción del flujo sanguíneo (por causa isquémica o hemorrágica) a una parte del cerebro (ictus). Se calcula que una persona hipertensa tiene de cuatro a cinco veces más posibilidades de sufrir un ictus que una persona normotensa. Los ictus suponen un tercio de las muertes por enfermedades circulatorias y un alto porcentaje de los supervivientes lo hacen con las secuelas físicas o cognitivas que condicionarán enormemente la realización de las actividades de su vida diaria.
  • El riñón. Cuando el corazón es insuficiente, la sangre llega con dificultad a otros órganos, como el riñón. Esta situación daña de manera progresiva el riñón, que no podrá llevar a cabo su función de filtrado, por lo que se desarrollará una insuficiencia renal.
  • La vista. Mantener cifras elevadas de tensión arterial puede perjudicar a los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que se debilitan e impiden un riego sanguíneo adecuado. Esta circulación deficiente puede deteriorar los nervios del ojo y bloqueo de arterias y venas de la retina, provocando pérdida de visión. Este riesgo de sufrir retinopatía hipertensiva aumenta si, además de la hipertensión, se sufre diabetes, dislipemia o se es fumador.
  • Las extremidades inferiores. La hipertensión también puede producir deterioro y claudicación de la circulación de los miembros inferiores.

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