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El plomo, un riesgo para la salud

La OMS alerta sobre el riesgo potencial del plomo sobre todo en niños ya que puede interferir de forma significativa en su desarrollo

La noticia de la retirada del mercado de juguetes en los que se había detectado un exceso de plomo en la pintura, ha disparado de nuevo las alertas por posibles casos de intoxicaciones. La intoxicación por plomo ya había sido un problema preocupante pero gracias a las normativas aplicadas, la exposición al metal se está reduciendo desde 1970. Ahora, un estudio señala que un 13% de los casos de retraso mental en la infancia pueden ser atribuidos a contaminación por este mineral y que cuatro de cada diez niños presentan niveles altos en sangre.

Precauciones en casa y en el trabajo

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El excesivo uso del plomo en el pasado supone un problema en la actualidad. Hasta 1978 se utilizaba libremente en materiales de construcción como pinturas y tuberías y hasta finales de los 80 en la gasolina. La utilización indiscriminada en el pasado implica que actualmente este metal se encuentre en el agua, suelo y aire de la mayoría de edificios viejos, por lo que existe un posible riesgo de intoxicación. Es importante conocer las potenciales fuentes de exposición al plomo para minimizar su contacto. Las dos más importantes están en el hogar y el entorno laboral.

Con tuberías viejas, se aconseja dejar correr el agua unos segundos antes de usarla y no utilizar el agua caliente del grifo para beber

La casa, especialmente si el edificio está construido antes de 1978, es el principal punto de exposición. El plomo puede hallarse en el agua, como consecuencia de la corrosión de las tuberías viejas, grifos y soldaduras, y en el aire, en forma de polvo desprendido de la pintura de la pared y de muebles antiguos. También se encuentra en el suelo, la tierra del jardín y en elementos de decoración como cerámica barnizada y vidrio plomado. Si las tuberías son viejas, se aconseja dejar correr el agua durante unos 20 segundos antes de usarla y no utilizar el agua caliente del grifo para beber o cocinar. En caso de duda, los expertos recomiendan contratar una empresa para que analice el agua.

En cuanto a la pintura de la casa, muebles y juguetes, si se sospecha que contienen plomo puede realizarse un análisis. Nunca deberá quitarse la pintura manualmente ya que esto produciría polvo y aumentaría el riesgo de intoxicación; mejor contratar un profesional. También en el ámbito doméstico, el metal puede ser ingerido por contaminación de los alimentos envasados. En algunos casos, los ácidos disuelven el plomo de recipientes con recubrimiento interno inadecuado, como sucede en las latas abolladas. Otro problema son las bolsas de plástico impresas que están en contacto con los alimentos, ya que en algunas se han detectado niveles elevados de plomo en la tinta de impresión.

Otra de las fuentes más comunes de exposición al plomo se encuentra en el entorno laboral. Empleos que conlleven actividades como lijar pintura vieja, manipular algunos metales y trabajar con barniz de cerámica tienen un mayor riesgo. Se aconseja lavar y secar la ropa de trabajo aparte, lavarse frecuentemente las manos y la cara, sobre todo antes y después de salir del trabajo, y no utilizar herramientas del trabajo en casa. Asimismo, para minimizar la exposición al plomo, es importante mantener una dieta equilibrada rica en vegetales y minerales, ya que el calcio, hierro y vitamina C dificultan la absorción del metal.

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