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La celulitis

La aparición de esta infección que afecta a la capa subdérmica de la piel puede estar relacionada con cuadros de estrés, sedentarismo y desórdenes hormonales

El 14% de los casos de celulitis surgen en la pubertad, el 25% en la premenopausia y en muchos otros durante el embarazo o al comenzar a tomar la píldora anticonceptiva. La celulitis es una infección que se detecta casi exclusivamente en las mujeres. Existen muchas teorías sobre su origen, pero ninguna definitiva, aunque los estudios realizados en los últimos años han arrojado esclarecedores datos sobre los principales factores que influyen en su aparición. Entre ellos destaca que la aparición de la celulitis poco tiene que ver con el peso de cada uno.

Su origen

¿Por qué aparece? “No hay un consenso sobre el tema”, advierte la doctora Tejero, quien añade que hay una serie de rasgos físicos que predisponen a sufrirla como “las piernas rectas con la rodilla hacia dentro, el aumento de curvatura en la cadera, cierto grado de atrofia glútea y el volumen más ancho en la parte inferior del cuerpo que en la superior”. No obstante, también tiene mucho que ver “el papel que representan los estrógenos (hormonas femeninas) al producir una retención de líquidos, pero también influye la progesterona al intervenir directamente en el aumento de volumen de los adipositos (grasas) en ciertas partes de la silueta femenina”, explica el doctor Pérez Macías.

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¿La pueden sufrir los hombres? Es muy raro que un hombre presente celulitis.

¿Es hereditaria? Sí. Existe un componente hereditario importante, que está influenciado en mayor o menor grado por otros factores.

¿Qué factores son los que influyen en su aparición? Son muchos y muy variados. Por una parte, la predisposición natural a acumular grasa en determinadas regiones, el sedentarismo, hábitos de tabaquismo y alcohol, circulación venosa deficiente y los desórdenes hormonales en la pubertad, el embarazo o la menopausia. Y por otra, también pueden tener que ver “factores psicosomáticos relacionados con el estrés“, añade el doctor Pérez Macías.

¿Influye la alimentación? Por supuesto. El consumo elevado de grasas, la baja ingesta de líquidos y una alimentación ‘poco sana’ influyen directamente en su aparición. “De hecho, en los últimos años se ha notado una cierta mejoría, tanto en la frecuencia de aparición como en la gravedad de los casos, muy probablemente debido a la mejora de los hábitos alimenticios y de vida (ejercicio físico, cuidado corporal, tratamientos de prevención y/o mantenimiento, etc.)”, asegura el doctor Bazán.

¿Qué alimentos se deben tomar y cuáles evitar? Hay que acostumbrase a llevar una dieta equilibrada:

  • Alimentos recomendados:
    • Frutas, verduras y hortalizas,
    • Aquellos que fomentan la diuresis como los espárragos, calabaza, cebolla, manzana e infusiones
    • Agua. Al menos dos litros diarios.
  • Alimentos no recomendados:
  • La pasta,
  • La repostería, café
  • Los fritos,
  • Las salsas y embutidos

  • Las bebidas gaseosas.

“Debemos recordar que los carbohidratos que no se consumen con la actividad física de cada día son también acumulados en forma de grasas”, comenta el doctor Serra Renóm.

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