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Tétanos

Las heridas más pequeñas pueden presentar una mayor complicación

La enfermedad del tétanos está lejos de ser erradicada; la vacuna preventiva no llega aún a todos los países y las esporas de la bacteria causante de esta patología pueden permanecer en el suelo y ser infecciosas durante más de 40 años. En España, el número de casos detectados cada año apenas llega a la veintena y la cifra de muertes es aún inferior, apenas una cuarta parte de los infectados. Sin embargo, en los países asiáticos se cuentan por miles los infectados cada año y la mortalidad se acerca o puede superar el 50% de los casos. Los médicos aconsejan extremar las precauciones ante cualquier herida, por muy insignificante que sea, ya que a veces las más pequeñas son las que presentan una mayor complicación, precisamente, por la falta de atención que les prestamos.

Tipos y síntomas

Según la fuente de infección, existen diversas clases de tétanos que van desde el tétanos adquirido a través del contacto por una herida (generalizado), hasta el que se contrae por contagio en el momento del parto (neonatal), sin que se conozca la causa (espontáneo) o en una parte concreta del organismo (localizado). Para el doctor Lavilla, la gravedad de la enfermedad depende de la intensidad de las manifestaciones, así como de la rapidez en aparecer y desarrollarse, de la fuente de infección, el grado de contagio y de las circunstancias del infectado, “siendo más letal cuando se manifiesta en varios días”.

En este sentido, el tétanos neonatal es el que reviste peores consecuencias, con una mortalidad que se acerca a las dos terceras partes de los infectados, ya que afecta a los recién nacidos y son éstos quienes ofrecen menos resistencia. “El tétanos neonatal es muy peligroso, pero está prácticamente erradicado en el mundo occidental”, explica Rafael Soller. Generalmente, se produce dentro de los 12 primeros días de vida, como consecuencia de una infección de la herida umbilical. El bebé es contagiado por la toxina a través del corte del cordón que le une a la madre con un instrumento sucio, por lo que es más probable en partos en los que no se dan las condiciones higiénicas adecuadas. Como consecuencia de la enfermedad, el recién nacido tiene dificultad para llorar y alimentarse debido a la rigidez que experimenta en los músculos faciales.

No obstante, tal y como reconoce el Coordinador del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna, el doctor Regino Serrano Heranz, el tétanos más frecuente es el tétanos generalizado, que tarda en desarrollarse entre siete y catorce días: “Cuanto menos tiempo transcurre entre el momento de producirse la lesión y la aparición de los primeros síntomas, peor es el pronóstico”, Cuanto menos tiempo transcurre entre el momento de producirse la lesión y la aparición de los primeros síntomas, peor es el pronóstico asegura Serrano Heranz.

En este caso, el enfermo presenta dificultad para abrir la boca (trismo); una contractura generalizada y dolorosa de los músculos de la cara, conocida como risa sardónica; rigidez de nuca, contractura de la región dorsal y de las extremidades; asfixia por espasmo de la glotis, dificultad para ingerir alimentos y líquidos, y retención urinaria. Además, estos síntomas pueden ir acompañados de taquicardia, sudoración profusa y alteración en las cifras de presión arterial, si bien en ningún momento hay alteración en el nivel de conciencia.

Respecto al tétanos localizado puede presentarse en la cabeza (tétanos cefálico), en el tronco o en las extremidades, aunque se produce de manera menos frecuente y con un mejor pronóstico. La infección por esta toxina suele limitarse a espasmos musculares en la extremidad en la que se produce la entrada de esporas, ya que su pronóstico es bueno, excepto en el caso del tétanos cefálico, en el que hay trismo y afectación de la musculatura de los nervios craneales. “En algunas ocasiones, puede ser la manifestación clínica inicial de un tétanos generalizado”, advierte Regino Serrano Heranz.

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