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Se publica una guía para ayudar a los padres a resolver los temores cotidianos de los niños

Los miedos infantiles son inevitables, pero la mayoría de ellos suelen superarse de forma natural

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 9 enero de 2004

Según los expertos, los miedos infantiles son inevitables y siempre habrá niños más impresionables que otros, pero la mayoría de ellos suele superar sus temores de forma natural. A muchos padres, sin embargo, les cuesta entender por qué su hijo tiene miedo a tirarse por un tobogán y, por contra, no duda en acercarse a los enchufes de la casa a pesar del peligro que ello conlleva. La explicación está en que el miedo cumple una función de protección. Probablemente el niño no se acerque al columpio porque ha tenido una mala experiencia anterior -una caída, por ejemplo- o porque ha visto perder el equilibrio a un amigo suyo. El enchufe sólo le asustará si algún día lo toca y le da calambre.

Hay miedos que son comunes en casi todos los menores y que aparecen y se van en función de la edad: a la oscuridad -es universal-, a los animales, a los ruidos fuertes, a las tormentas, a los seres imaginarios, a separarse de sus padres, a la escuela... Pero, además de estas potenciales fuentes de temor, hay otras propias de cada niño que están relacionadas con sus vivencias particulares y también con la educación que hayan recibido. Por eso los hay que no tienen reparos en acercarse a un perro y los que no quieren ni verlos; o los que se divierten en una atracción de feria y los que no dejan de llorar en cuanto se suben a una barraca. Los especialistas dicen que sólo debemos preocuparnos si estos miedos perduran.

Comprensión y tolerancia

Tanto la sobreprotección como hacer a los hijos sentirse culpables recordándoles su "cobardía" son dos actitudes muy negativas que pueden enquistar el problema e incluso lograr el efecto contrario al que se buscaba, advierte Francisco Xavier Méndez. "No hay que cobijarles siempre y lo último que hay que hacer es recordarles que son unos miedosos o compararles con otros chavales más valientes", recalca el especialista.

Aunque resulte contradictorio, el niño utiliza a veces el miedo para sentir el cariño de sus padres y librarse de algunas tareas domésticas. "Con el miedo -explica Méndez- se gana por partida doble. Los padres adoptan una actitud comprensiva y tolerante, de modo que el niño, por un lado, obtiene más deferencias, mimos o concesiones, y, por otro, menos obligaciones, deberes o responsabilidades". En general, tanto los padres como sus hijos no son conscientes de esta situación. "A menudo es complicado deslindar hasta dónde llega el sentimiento real y dónde empieza el cuento", sostiene el catedrático. "El miedo es una emoción, pero también el motivo para escapar de las situaciones temidas", añade.

También el colegio produce en ocasiones una reacción de desasosiego entre los más pequeños y algunos incluso emplean todo tipo de excusas para quedarse en casa. "Se quejan de dolores y enfermedades, se comportan de forma negativa y rebelde, no se lavan, no desayunan, esconden la cartera, manchan el uniforme...". La asistencia a la escuela, explica Méndez, supone el alejamiento de los seres queridos durante unas cuantas horas, "por lo que numerosos niños con miedo a la separación se niegan a ir a clase". "En otros casos -agrega-, la actitud firme de los padres consigue que las protestas infantiles se diluyan y que el crío se acostumbre a acudir a la escuela normalmente".

Premiar la valentía

Es importante que los padres premien de alguna manera los actos de valentía de sus hijos, porque ello les incentivará y hará que pierdan sus temores gradualmente. Pero siempre hay excepciones. Según el psicólogo, si una pareja comprueba que su hijo está en permanente sufrimiento y malestar por un miedo a algo determinado, no debe dudar en llevarle a un especialista para que le ayude a superarlo. Pero, como insiste Méndez, "el miedo -racional- es muy útil porque actúa como el ángel de la guarda que protege al niño de potenciales peligros". Sólo si hace daño al pequeño se puede hablar de un menor temeroso.

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guía miedo niños

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