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¿Se puede frenar el actual ritmo de vida?

Aprender a vivir el presente es el mejor modo de afrontar los problemas físicos y psicológicos de largas jornadas de trabajo

Horarios imposibles, días o semanas enteras sin ver a padres, hermanos y amigos y, a duras penas, encontrar un rato para charlar con la pareja o los hijos. Aficiones personales relegadas por el trabajo y citas aplazadas “sine die“. El estilo de vida imperante exige demasiado y en áreas diversas: familiar, laboral, de pareja, social… lo que ha provocado que uno de cada diez adultos padezca estrés, depresión o agotamiento. Un cambio de hábitos y tener recursos personales para aliviar la presión que el entorno ejerce sobre cada uno, puede ayudar a sobrellevar el acelerado ritmo de vida.

Síntomas de alarma

La necesidad de realizar numerosas actividades a lo largo del día genera estrés, pero en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que estamos padeciéndolo. ¿La razón? El experto del grupo Luria explica que todos estamos preparados para afrontar la presión y por ello no nos damos cuenta de que ésta nos está superando. Pero no es difícil reconocer los signos de alarma, que Puerta resume en:

  • Dolores de cabeza: Es un síntoma si son recurrentes y nunca antes se habían padecido con tal frecuencia.
  • Trastornos del sueño: Dormir mal sin causa aparente que lo justifique.
  • Cansancio: Puede notarse un cansancio mayor de lo habitual, que no se sabe a qué causa achacar en concreto.
  • Problemas con la bebida y la comida: Cuando la ansiedad es muy fuerte, algunas personas empiezan a beber o comer en exceso, sin razón aparente que lo justifique.

Verónica Guillén aclara que en muchas personas el ritmo de vida puede llegar a provocar trastornos de ansiedad, como un trastorno de angustia (ataques de pánico) o un trastorno de ansiedad generalizada. Asimismo, “en algunas personas se pueden
desencadenar trastornos del estado de ánimo, entre ellos depresión o distimia, o
padecer los llamados trastornos somatoformes (trastorno por dolor, hipocondría)”, asegura la experta.

Según los datos del Manual Diagnóstico y estadístico de trastornos mentales), las prevalencias específicas para cada trastorno son:

  • Trastorno de pánico: Se sitúa entre el 1,5% y el 3,5% de la población general. Se diagnostica dos veces más en mujeres que en hombres.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: La prevalencia global es del 5% de la
    población general.

  • Trastornos del estado de ánimo: El riesgo de sufrir a lo largo de la vida un trastorno depresivo mayor es del 10-25% para las mujeres y entre el 5-12% para los varones. Tanto en adultos como en adolescentes es dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres.

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