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Síndrome de Peter Pan

Los adultos incapaces de crecer camuflan bajo esta actitud importantes carencias emocionales

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 11 enero de 2006

Son adultos sólo en apariencia porque su actitud continúa siendo la de alocados niños y adolescentes que no se responsabilizan de sus actos. Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan o de Inmadurez Emocional son incapaces de crecer, y su alegría y seguridad suelen ser una máscara que esconde su inseguridad y temor a no ser queridos. Aunque difícil de solucionar porque es un problema que no reconoce quien padece el trastorno, puede superarse con terapia psicológica y ayuda de sus parejas o familiares.

Cómo reconocerlo

Los adultos que padecen este trastorno lo son “sólo de nombre”, como indica Concepción Etiens, porque actúan como niños a pesar de ser adultos, que en muchos casos superan los veinte y treinta años. Estas personas crean entre sus familiares, sobre todo, un alto grado de confusión porque a primera vista aparentan estar seguros de sí mismos, incluso, tal y como explica la experta, pueden parecer personas arrogantes. “Son capaces de entrar a una reunión y cautivar de inmediato a su auditorio. Su presencia no suele pasar desapercibida: chispeantes, seductores? hacen que los demás parezcan insignificantes”, detalla la psicóloga.

Sin embargo, Etiens subraya que se trata de personas indecisas e inseguras, que temen que no les amen y camuflan sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticias. Quienes padecen el síndrome de Peter Pan se esconden detrás de fachadas y excusas; disimulan su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas. “Por una parte, suelen ser personas divertidas y a su lado todo parece pura alegría de vivir. Pero por la otra, tratan de evadir continuamente sus responsabilidades y se refugian en fantasías imposibles de cumplir y culpan a los demás de todo lo que les ocurre”y, aunque encantadores al principio, después de un tiempo suelen tener graves problemas de adaptación en el trabajo o sus relaciones de pareja. Suelen tener graves problemas de adaptación en el trabajo o sus relaciones de pareja

Si bien pueden camuflarse bajo un tiempo, es fácil terminar reconociéndolos, ya que según la psicóloga donostiarra, su comportamiento presenta las siguientes características:

  • Le seduce más la juventud, que suele tener idealizada, que su momento real de madurez.
  • Tiene un enorme miedo a la soledad.
  • Es inseguro, aunque no lo demuestre e incluso pueda aparentar lo contrario.
  • Su actitud se centra en recibir, pedir y criticar y no se molesta en dar o hacer.
  • No está hecho para la vida adulta, no se compromete por creer que el compromiso es un obstáculo para su libertad.
  • Tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas.
  • No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen
  • Vive centrado en sí mismo: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo…
  • Aunque disfrute de éxito profesional, económico… se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría
  • Está permanentemente insatisfecho con lo que tiene, pero nunca toma iniciativas ni hace nada por solucionar su situación.

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