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Un ataque al corazón puede alertar del mal funcionamiento de los riñones

Las sociedades nefrológicas celebran hoy el primer Día Mundial del Riñón

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 9 marzo de 2006
Un infarto de corazón puede ser el aviso de un mal funcionamiento de los riñones. Investigaciones recientes han revelado que un elevado porcentaje de los casos tanto de enfermedades cardiovasculares, que constituyen la primera causa de muerte en España, como de patologías como la osteoporosis, revelan la existencia de insuficiencia renal, un problema de salud que, de no tratarse a tiempo, puede poner en peligro la vida.

Los epidemiólogos calculan que un 12% de la población mundial, unos 780 millones de personas, la sufren. Como no produce síntomas, la mitad de los afectados ni siquiera sabe que la padecen. El avance de la patología renal, que ha adquirido tintes de pandemia, ha llevado a las sociedades científicas internacionales de nefrología a promover la celebración hoy del primer Día Mundial del Riñón. Esta jornada quiere dar a conocer el importante papel que desempeña este órgano, además de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de controlar su buen funcionamiento.

Los especialistas buscan, además, el compromiso de los médicos de cabecera en la lucha contra esta enfermedad. "La mayoría de la población se muere en la actualidad de infartos, hemorragias cerebrales y patología coronaria. La falta de riego en las piernas provoca su amputación en un número significativo de personas mayores. Y en todas esas complicaciones tiene mucho que ver el funcionamiento de los riñones", señala Jesús Montenegro, presidente de la Sociedad Nefrológica del Norte, que aglutina a los expertos del País Vasco, Cantabria, La Rioja y Navarra.

Enfermedad silente

El mayor problema para la detección de la insuficiencia renal es que carece de señales que avisen de su presencia. Es una enfermedad silente, que cuando se manifiesta -generalmente acompañada de otras complicaciones de la salud- suele ser demasiado tarde para comenzar un tratamiento preventivo. En multitud de ocasiones, el momento del diagnóstico coincide o está próximo al inicio de una terapia de diálisis o a la necesidad de un trasplante.

La función más conocida de los riñones, que no la única, es la de actuar como una depuradora: filtran la sangre, destruyen proteínas inservibles y devuelven al organismo las sustancias que todavía le son útiles. Si un riñón en buen estado funciona al 100% de su rendimiento, la alarma se desata para los nefrólogos cuando esa capacidad de acción baja hasta el 70%. Cuando el nivel de tóxicos en el órgano limita su actividad al 8%, es el momento de que el paciente comience a recibir diálisis, un tratamiento que puede resultar incómodo y que consiste en la limpieza de la sangre mediante el uso de una máquina.

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