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Andreu Segura, director del Área de Salud Pública del IES de Cataluña

«Lo lógico es que la prevista mutación del virus de la gripe aviar tenga lugar de forma muy gradual»

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 3 marzo de 2006

Una de las principales líneas de investigación del virus de la gripe aviar H5N1, que afecta ya a 17 países de África, Asia, Europea y Oriente Medio, según la OMS, es conocer el modo en que se produce el contagio. Andreu Segura, director del Área de Salud Pública del Instituto de Estudios de la Salud (IES) de la Generalitat de Cataluña, afirma que hasta ahora se ha comprobado que las aves se infectan «unas con otras», y que los humanos en contacto con aves enfermas también pueden enfermar.

«El que pregunta se confunde, el que responde también se confunde», reza un proverbio budista, al que no se puede pedir más ubicuidad en un debate como el suscitado por la gripe aviar. Andreu Segura es epidemiólogo, partidario de la información veraz y contrastada, y sin ningún rubor matiza que «desconocemos aún demasiadas cosas en torno a esta gripe», por más que se trate de la infección vírica más intensa y extensamente vigilada de todos los tiempos. En 1961, rastreadores de enfermedades del CDC de Atlanta identificaban el virus de la gripe aviar en muestras de golondrinas de mar (Gygs alba) fallecidas. Ocurría en Sudáfrica. A finales de 2003 se constata el primer contagio humano por la variedad A (H5N1), la más letal, en Indonesia.

A pesar de que las golondrinas de mar son aves migratorias con un rango de 16.000 km., ¿no le parece un paréntesis excesivamente largo teniendo en cuenta la rápida progresión de estos días?

Me parece sorprendente, aunque todo apunta a que muchos más casos habrán pasado desapercibidos hasta que, a partir del 2003, se empezó a investigar a fondo esta enfermedad. De hecho, se piensa que todas las gripes víricas son de origen aviar, también la famosa y más mortal, la que ocurrió en 1918 y que causó la muerte a decenas de miles de personas.

La famosa gripe española.

Mal llamada así, porque la censura militar impuesta en todo el continente europeo a raíz de la primera guerra mundial dio por válido que los primeros casos se habían producido en España cuando, en realidad, muchos combatientes del frente, sobre todo norteamericanos, habían fallecido con anterioridad por esta misma causa. En España no había guerra, y por tanto había gripe. Se trató de la variedad A (H1N1), que a buen seguro mató antes a muchas aves, solo que en aquel tiempo no había la vigilancia ni los medios de los que se disponen hoy para identificar el curso de la gripe.

¿Me está diciendo que aquella catástrofe podría reproducirse?

«No hay contagios humanos por consumo de carne de aves de corral, pero sí ha habido contagios en animales que han comido carne contaminada»
No, ni ocurriendo lo mismo sería igual puesto que los medios de vigilancia de hoy, la situación inmunitaria de la población y las medidas preventivas y terapéuticas no tienen nada que ver con la situación en la segunda década del siglo XX. Hay parecidos sólo en cuanto al origen; científicamente aún no es posible hablar de una «epidemia» de gripe aviar, por cuanto no se dan las circunstancias; la casuística es insignificante, por más que cada nuevo caso llene las primeras páginas de los periódicos. Las medidas preventivas están justificadas, hacemos bien en vigilar, pero sería absurdo alarmarse más allá de lo que una infección gripal supone. Por desgracia, la gripe común mata muchas más personas que la tan temida gripe aviar.

¿Tranquilizador?

Los científicos no debemos alarmar, pero tampoco transmitir una tranquilidad basada en datos erróneos. Se habla, por ejemplo, de que es imposible adquirir la gripe aviar por el consumo de carne de aves contaminadas, lo que técnicamente no es cierto. No hay contagios humanos motivados por la ingestión de carne de aves de corral, pero sí ha habido contagios en animales que han comido dicha carne.

¿Cómo se produce el contagio?

Éste es uno de los ejes principales de la investigación acerca del virus de la gripe aviar. Sabemos que las aves pueden infectarse unas con otras, sabemos que los humanos en contacto con aves enfermas pueden enfermar, y esto significa que, en teoría, pueden resultar infectados otros seres vivos; hay especies más susceptibles que otras, pero aún es pronto para determinar cuáles y, sobre todo, por qué. Los virus de la gripe se transmiten principalmente por vía aérea, mediante la respiración. Nada hace pensar que este virus gripal actúe de forma distinta.

Las autoridades españolas sacan hierro al asunto, pero el cerco se estrecha y el germen predador acecha en lo invisible…

¿Germen predador? Tenga en cuenta que para muchos expertos el virus no es ni tan sólo un ser vivo; apenas una proteína, y poca cosa más. No es inteligente ni mucho menos malo, se trata de un mecanismo por el que la naturaleza interacciona en la evolución de las especies y su relación con los biotopos. Se piensa que las epidemias víricas aparecieron después del neolítico, cuando tanto el ser humano como los animales domésticos empezaron a convivir en gran número y en asentamientos fijos. Es nuestra peculiar relación con el entorno animal lo que suscita que sean las zoonosis el origen de esas enfermedades de difícil control, tenidas por pestes. Aves, ratas, mosquitos, la mecánica es más o menos la misma.

E interviene a merced de laberínticas mutaciones.

Así es, pero las mutaciones forman parte del discurso tranquilizador con respecto a la gripe aviar.

un virus mutante se antoja de los más amenazador, qué quiere que le diga…

Las mutaciones no ocurren porque sí. Si un virus mutara a una forma muy mortal se extinguiría de inmediato, por lo que lo lógico es que la prevista mutación tenga lugar de forma muy gradual, escalonada, lo que nos da a los científicos un tiempo de oro para conocer más acerca del virus e intervenir donde mayor daño puede causar. ¿Es posible una mutación peligrosa que facilite el contagio entre humanos? Sí, pero aún no ha tenido lugar ningún caso y tardará un tiempo que esperemos que sea suficiente como para ejercer un control más eficaz. En 1918, el A (H1N1) cogió al mundo muy desprevenido, no es fácil que el A (H5N1) vaya a hacer lo mismo.

¿Tratamientos?

Se han depositado muchas esperanzas en los nuevos inhibidores de la neuraminidasa, pero su eficacia no se ajusta exactamente a lo previsto y se apoya en intervenciones muy precoces, por lo que la habría que indagar en otras fórmulas; por otro lado, siempre queda pendiente el recurso de una vacuna. Estos días estoy leyendo un libro acerca de la vida de Lady Montagu, controvertida mujer de la nobleza inglesa que en pleno siglo XVIII predicaba la inmunización frente a una «gripe» de origen vacuno, la viruela, causante de decenas de miles de muertes al año en cada país de Europa. Más tarde fue Edward Jenner quien patentó aquella polémica iniciativa y revolucionó la historia de la medicina para siempre.

AVES DE MAL AGÜERO

Img ave

Insinúa Andreu Segura, haciéndose eco de una controversia científica, que todas las epidemias gripales han tenido a las aves por precursoras. Las especies aladas, de este modo, asumen involuntariamente la misión del canario en la mina, avisando del peligro en ciernes aun a costa de sus vidas. Cada alarma suscitada por la muerte de un ave infectada se salda con el sacrificio de millares, por lo que cabe preguntarse si el miedo a una posible epidemia no estará matando en estos momentos a más aves de las que una epidemia en toda norma mataría.

Pero si el afán y sus estrategias por garantizar la protección de las aves domésticas no cesan, las aves salvajes llevan todas las de perder. Distintas especies de cisnes, ánsares y otras anátidas, viajeros de largo recorrido, emprenden estos días y desde distintos puntos una ida de comprometida vuelta. En África, por ejemplo, Richard Bagine, del Servicio Kenyano para la Vida Salvaje (KWS, en sus siglas inglesas), avisa que más de 1.000 especies deberían ser objeto de medidas especiales de protección. Conocedor también de la biología del virus, Bagine recuerda que su poder infectivo permanece incluso en las heces de las aves infectadas por espacio de 48 horas, «pero en ambientes muy fríos las heces pueden conservar su poder infectivo incluso más de 30 días».

Taxonómicamente, los virus de la gripe del tipo A basan su actividad en dos proteínas de superficie, la hemaglutinina (H) y la neuroaminidasa (N). Hasta la fecha, se han identificado cepas con 16 subtipos distintos de H y nueve de N. La variante más letal, la A (H5N1), ha ocasionado indirectamente, por la vía de un sacrificio preventivo, la muerte de más de 150 millones de aves de corral y, por más que la carne de estas aves sacrificadas no haya entrado en los circuitos de consumo (y aunque se asegure que la cocción evita el riesgo de un posible contagio y, de hecho, no se ha registrado ningún caso de infección debida a consumo de carne aviar), las ventas de carne de pollo o huevos no hacen más que disminuir.


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