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Aumenta la presencia de especies exóticas en alimentación, según la FAO

El organismo evalúa el uso responsable de especies de peces exóticas como alimentos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 27 febrero de 2007
Los piscicultores optan cada vez más por la cría de especies exóticas de peces, moluscos y crustáceos. En algunos casos, este tipo de especies ofrecen beneficios (crecen más rápido y son más grandes y resistentes); sin embargo, no todas las especies funcionan siempre en su nuevo hábitat de a misma manera que en su lugar de origen. Por ejemplo, se atribuye a la percha del Nilo, introducida en el lago Victoria en el decenio de 1950, la extinción de varios cientos de especies autóctonas.

Otro caso es el del caracol dorado, llevado a Filipinas y a otros países de Asia en el decenio de 1980. Fácil de criar y de reproducción acelerada, tiene un gran contenido de proteínas y parecía un complemento alimenticio ideal para la población rural pobre, así como un posible producto de exportación. Pero no fueron del agrado de los consumidores y huyeron hacia los arrozales, donde se convirtieron en una peligrosa plaga que devora miles de hectáreas de arroz recién brotado.

Nuevas especies, nuevas enfermedades

Con la introducción de nuevas especies también se introducen nuevas enfermedades. En la mayoría de los casos, las especies autóctonas no tienen resistencia para luchar contra ellas. Por todo ello, la FAO empezó hace unos 20 años, cuando empezó a ser más frecuente la introducción de especies de peces llevadas desde lugares lejanos a nuevos hábitats para la piscicultura, un seguimiento de estos desplazamientos. Este control se inició en unas 1.300 especies de peces continentales, cifra que fue creciendo con el aumento de la demanda neta y la demanda de una mayor diversidad de productos pesqueros, cuando comenzaron también a criarse más especies. A partir de entonces, se empezó a recopilar información de las especies marinas y otras distintas del pescado.

Hace relativamente poco, la FAO presentó una versión ampliada de su base de datos, que incluye entradas de todos los géneros que se producen a través de la acuicultura. Actualmente esta lista incluye más de 5.000 registros de introducciones de varios cientos de especies, con información sobre el lugar y fecha de la primera introducción, quién la realizó y por qué motivos, y las repercusiones, negativas o positivas. «El objetivo es concienciar de los beneficios y riesgos de introducir una determinada especie en alguna zona específica, así como los reglamentos internacionales que gobiernan esas introducciones para no cometer errores y tomar decisiones acertadas», asegura Devin Bartley, del Departamento de Pesca de la FAO.

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