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Científicos cordobeses logran mejorar la composición en ácidos grasos del aceite de oliva

Diversos estudios han demostrado la importancia de estos componentes para una buena salud cardiovascular

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 11 febrero de 2009
Un grupo de científicos cordobeses ha conseguido mejorar la composición del aceite de oliva mediante el cruce de varias especies de olivar. Las nuevas variedades permitirán satisfacer el gusto de los consumidores y mejorar la composición en ácidos grasos de este producto, claves en la protección de la salud, indicaron estos expertos.

En 1991 se puso en marcha en Córdoba un programa de cultivo del olivar dirigido a obtener nuevas variedades para la producción de aceite de oliva, realizando cruces entre las especies Arbequina, Frantoio y Picual. En el proceso de evaluación se tuvieron en cuenta sus características agronómicas, su periodo de desarrollo y su contenido en aceite, así como su composición en ácidos grasos.

El estudio, que ha contado con la colaboración del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) y el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, mostró importantes diferencias en la composición de ácidos grasos de 15 aceites seleccionados, permitiendo la clasificación de genotipos en cuatro grupos según su composición.

El trabajo ha demostrado que puede realizarse la selección temprana de la composición en ácidos grasos en la fase de semillero de manera efectiva mediante cruces en programas de cultivo del olivar.

La importancia biológica y nutricional de los aceites vegetales está ligada a la naturaleza de los ácidos grasos que contienen, además de a la presencia de varios componentes menores. El aceite de oliva se caracteriza por una alta proporción de ácidos oleicos mono-insaturados, en contraste con otros aceites vegetales con mayor proporción de ácidos grasos saturados (como el de coco y el de palma) o ácidos grasos poli-insaturados (como el de soja, girasol, lino y aceites procedentes de frutos secos como la castaña o la nuez).

Diversos estudios han demostrado que una dieta rica en ácidos grasos mono-insaturados produce numerosos beneficios para la salud además de mejorar los niveles de colesterol, lo que sugiere que este tipo de dieta tiene un gran potencial para la prevención de trastornos cardiovasculares.

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