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Ecología en el plato

La producción vegetal y animal ecológica está regida por exigencias muy concretas de elaboración, inspección, certificación y etiquetado

La producción agroalimentaria ecológica tiene como finalidad obtener alimentos de elevada cualidad nutritiva y organoléptica, sin recurrir a sustancias químicas. Para conseguirlo se aplican, además de métodos productivos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, un estricto sistema de control y certificación. De elevado interés social, este sistema productivo está avalado por la ley y cuenta con un Plan de actuación que no sólo fomenta su producción y consumo, sino también la seguridad del consumidor.

La producción ecológica es una manera de obtener alimentos a partir de materias primas y técnicas naturales que prescinde de sustancias que puedan perjudicar el medio ambiente y la calidad de los alimentos. Frescos o elaborados, los productos derivados de este sistema proceden tanto de la ganadería como de la agricultura. Los certificados de producto ecológico se aplican, por tanto, a la fruta y verdura, huevos, leche y carne, y alimentos elaborados, como pan, queso, mermelada, zumos de fruta o embutidos. La ley que ampara esta producción, el Reglamento (CE) 834/2007, establece las exigencias en el campo de la producción vegetal y animal, la transformación y la elaboración de productos alimentarios, así como los requisitos para la inspección, la certificación y el etiquetado.

Agricultura y ganadería

La tierra de cultivo contiene organismos descomponedores que liberan los nutrientes necesarios para el crecimiento de las plantas. En la agricultura ecológica, se fertilizan los campos con abonos animales y restos de vegetales. Para conservar la salud de los vegetales y evitar plagas, los cultivos deben estar en un entorno lo más natural posible, de ahí la importancia de escoger especies adaptadas al clima y a las condiciones del terreno. Si a pesar de todo se desarrollan enfermedades, la erradicación se fundamenta en el uso de productos de origen natural. En todo momento se evitan pesticidas químicos que puedan afectar de forma negativa a la salud del consumidor.

La agricultura ecológica previene plagas y enfermedades, con la elección de especies adecuadas y la rotación de cultivos

La prevención de los daños causados por las plagas, las enfermedades y las malas hierbas se basa en la protección frente a sus enemigos naturales, en la elección de especies y variedades adecuadas y en la rotación de cultivos. En algunos casos, puede ser necesario el uso de fitosanitarios menos agresivos con el medio y la salud de las personas, siempre y cuando se adecuen a lo establecido en el Reglamento (CE) 889/2008. Tampoco se pueden utilizar cultivos modificados genéticamente (transgénicos).

En cuanto a la ganadería ecológica, el objetivo primordial es la búsqueda del bienestar y la salud de los animales durante toda su vida. Este bienestar se fundamenta en proporcionarles un espacio suficiente para que se muevan de forma libre y alimentarlos con productos ecológicos. Si con todo enferman, se deben utilizar medicinas y terapias naturales. Los “animales ecológicos” se alimentan de forraje y pienso ecológico certificado. Estas medidas, además de garantizar el bienestar de los animales, incrementan la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 en la carne. Los animales se crían sin forzar los sistemas de producción ni los ritmos naturales de crecimiento o su bienestar. Las vacas, ovejas, cabras y caballos tienen acceso a los pastos, y los pollos, gallinas y cerdos, a los patios. El ejercicio por parte de los animales también contribuye a mejorar su salud y la calidad de sus productos.

Alimentos ecológicos elaborados

Durante todo el proceso de producción de estos alimentos está limitado el uso de aditivos, una medida que persigue conservar la calidad de los productos originales. Durante la transformación, sólo se utilizan las técnicas y los aditivos más naturales. En la elaboración de aceite sólo está autorizada la extracción física y el prensado de las aceitunas para sacar el aceite. Los aceites ecológicos son de oliva vírgenes, ya que la extracción mediante disolventes no está autorizada. Todas las empresas que intervienen en la cadena de producción, desde el campo hasta la mesa, se tienen que someter al sistema de control que establecen los reglamentos europeos, que garantiza su origen y certifica su calidad.

CÓMO SABER SI SON ECOLÓGICOS

Los agricultores, ganaderos e industrias elaboradoras que se dedican a esta producción deben cumplir con las normas europeas que la regulan. Sólo el cumplimiento de los requisitos y las normas permite pasar la inspección anual requerida para destacar en las etiquetas que sus productos son ecológicos. Otra opción es el denominado sello europeo, de uso voluntario hasta finales de 2010. El sistema de control de estos productos es el mismo en toda la Unión Europea y se basa en una inspección anual donde se toman muestras y se registran los datos del producto.

Cada vez es más fácil encontrar estos en los comercios, ya sea en supermercados, tiendas especializadas o directamente del productor. Si se busca que sean más sostenibles, es aconsejable escoger productos elaborados cerca de casa. La tendencia de consumo de estos alimentos está en alza y cada vez son más los grupos de gente que se organizan para realizar pedidos conjuntos al productor. Esta tendencia crece y se desarrollan diferentes iniciativas para la introducción de alimentos ecológicos en los comedores escolares, bien mediante el suministro de alimentos ecológicos en las cocinas o a través de un servicio de catering.

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