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El CSIC participa en un proyecto europeo para localizar contaminantes químicos en alimentos

La iniciativa pretende desarrollar métodos de detección simples, económicos y rápidos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 24 octubre de 2008

contaminantes químicos es el principal objetivo de un nuevo proyecto europeo coordinado por RIKILT (Instituto de Seguridad Alimentaria de los Países Bajos) y que cuenta con la participación de dos grupos de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Con el apoyo económico de la Unión Europea (UE) y de los gobiernos nacionales, este proyecto tiene una duración de cuatro años y engloba los trabajos de 17 entidades de 10 países europeos.

La presencia de contaminantes químicos en los alimentos es una de las principales preocupaciones de los consumidores. Por ello, las autoridades reguladoras y las industrias de alimentación invierten grandes presupuestos para supervisar y controlar la seguridad de los productos alimentarios y de los piensos, normalmente a través de métodos caros que sólo pueden detectar un producto químico específico, señala el CSIC. Así, existe una “necesidad urgente” de sustituir los actuales métodos de detección por otros más simples, económicos y rápidos, que puedan hallar diversos contaminantes.

El proyecto CONffIDENCE pretende proporcionar soluciones a largo plazo para el seguimiento de una amplia variedad de compuestos químicos, entre los que se incluyen plaguicidas, contaminantes orgánicos persistentes, productos farmacéuticos veterinarios, antibióticos, metales pesados, toxinas del marisco o micotoxinas. Los kits que se desarrollarán serán validados para productos como el pescado, los piensos o los vegetales. Se trata de combinar varias tecnologías, “desde los tests de tira más sencillos hasta técnicas de bajo coste basadas en métodos de laboratorio”, apuntó el CSIC.

Papel del Consejo

Uno de los grupos del CSIC, dirigido por Damià Barceló, profesor de investigación en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), en Barcelona, coordina una serie de instituciones que trabajan en diferentes aspectos relacionados con la toxicología y el análisis de residuos de compuestos perfluorados (PFC) en alimentos. Su cometido es crear una base de datos europea sobre la situación real de los residuos de PFC en el pescado y en los productos lácteos, así como los efectos potenciales sobre la salud.

El otro grupo del CSIC, coordinado por Pilar Marco, investigadora del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), también en Barcelona, centra sus investigaciones en la aplicación de las nuevas micro y nanotecnologías para el análisis de los antibióticos y los residuos de plaguicidas en muestras de alimentos. Para ello, los científicos de este centro han desarrollado un inmunosensor, un dispositivo capaz de detectar concentraciones muy bajas de esos residuos.

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