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El frío, un gran aliado de los alimentos

Constituye un buen sistema de conservación por su capacidad de bloquear la actividad de los microorganismos y de retrasar la degradación de los alimentos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 5 junio de 2008
Img congelador Imagen: Edgar H

Las bajas temperaturas son una de las herramientas más potentes de las que disponemos para controlar el desarrollo de los posibles microorganismos presentes en los alimentos. El frío, además de ralentizar o detener muchas de las reacciones químicas que deterioran los alimentos, preserva su calidad sanitaria y conserva sus cualidades nutricionales y sensoriales. Su efectividad dependerá en gran medida de la calidad del frigorífico y de que mantengamos unas correctas normas de conservación.

La elección más segura

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Para que la conservación de los alimentos en el medio frío sea del todo eficaz es primordial dotarse de las herramientas adecuadas. Así, la elección de un buen frigorífico pasa por tener en cuenta aspectos como las limitaciones de su tamaño (lugar destinado en la cocina o lugar de emplazamiento), de las necesidades familiares, del número de comidas que se vayan a realizar de forma habitual y de la periodicidad de las compras (diarias, semanales…). También se valorarán factores como la distancia del hogar al comercio o supermercado, la disponibilidad de la persona que realiza las compras y el medio de transporte utilizado. Además de su capacidad, seleccionaremos la potencia del congelador, que viene designada en función del número de estrellas (cada estrella indica -6º C):

  • * (-6º C): Mantiene los congelados durante unas horas.
  • ** (-12º C): Los congelados se conservan durante 2-3 días.
  • *** (-18º C): Mantiene alimentos congelados previamente durante meses, pero no resulta adecuado para congelar.
  • **** (-24º C): Además de mantener los alimentos ya congelados hasta su fecha de caducidad, permite congelar alimentos frescos o cocinados de forma satisfactoria.

El frigorífico debe colocarse lejos de las fuentes de calor como cocinas o radiadores y protegido de los rayos directos del sol. De lo contrario, lo que haremos será forzar su funcionamiento y aumentar el consumo eléctrico. Aunque el frigorífico esté empotrado, se instalará de tal manera que se permita la circulación de aire por la parte trasera del aparato, es decir, se dejarán unos centímetros entre su fondo y la pared. También es preferible no taponar el espacio entre el zócalo inferior y el suelo ni cubrir el techo del frigorífico.

No resulta recomendable colocar aparatos de apoyo, tipo arcones congeladores, en lugares inadecuados para el almacenamiento de alimentos como sótanos o garajes.

Mantenimiento

Un buen programa de mantenimiento de los sistemas y accesorios de la nevera, como juntas o gomas, asegura un buen funcionamiento y el desarrollo de las temperaturas adecuadas. Además, es importante evitar la acumulación de escarcha porque de lo contrario se resentirá su funcionamiento y el sistema será incapaz de mantener las temperaturas de seguridad. Normalmente el recinto del refrigerador está provisto de sistemas de supresión de la escarcha que funcionan automáticamente. En este caso no deberemos realizar operaciones específicas para su eliminación. Pero, con el tiempo se irán formando sobre las paredes del congelador capas de escarcha o hielo que provocarán un mayor consumo y menor rendimiento del aparato, por lo que deberán eliminarse al menos dos veces al año.

Limpieza interior y exterior

Seguir estos pasos concretos nos ayudará en la limpieza del interior del frigorífico:

  • Elegir un día en el que haya pocos alimentos, especialmente en el caso del congelador.
  • Vaciar el aparato, guardar los alimentos congelados en bolsas isotermas con acumuladores de frío y colocarlas en un lugar fresco.
  • Desconectar el aparato.
  • En el caso del congelador, esperar a que se derrita el hielo. Para acelerar este proceso puede utilizarse una espátula de plástico pero nunca un utensilio metálico con punta tipo cuchillo o tenedor.
  • Limpiar el interior, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante, normalmente con una bayeta o esponja humedecida con agua y bicarbonato. Limpiar también los accesorios internos, recogeaguas, y desagües interiores del frigorífico, estos últimos con agua templada y unas gotas de lejía. No utilizar aparatos de limpieza a vapor ni disolventes o detergentes agresivos.
  • Una vez bien limpio y seco, conectar el aparato y esperar a que alcance la temperatura correcta. Introducir nuevamente los alimentos. Es buena idea aprovechar este momento para revisar su estado y fechas de consumo.
  • Si un alimento se ha descongelado, aunque sea parcialmente, no deberá volver a congelarse, tendremos que descongelarlo totalmente y consumirlo.
  • No olvidar limpiar, tan a menudo como sea necesario, el exterior, juntas de goma y tiradores de las puertas del aparato, estos últimos constituyen un importante punto de riesgo como fuente de contaminación en la cocina.
  • Siempre que se derrame accidentalmente un líquido en el interior de la nevera deberá limpiarse en el mismo momento. Haremos lo mismo cuando observemos que el aparato presenta algún tipo de suciedad.
  • Conviene limpiar también la rejilla trasera del aparato una vez al año con un aspirador para optimizar su rendimiento.

Algunos aparatos están recubiertos en su interior de materiales antimicrobianos, como los iones de plata, que favorecen su mantenimiento y evitan la proliferación de contaminación.

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