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El riesgo de reintroducción de la fiebre aftosa

El movimiento de personas que llevan consigo pequeñas cantidades de productos cárnicos procedentes de Asia es uno de los principales riesgos

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La mayoría de los factores y circunstancias que influyeron en la introducción y dispersión de la fiebre aftosa en Europa en los años 1991 y 2001 no han cambiado, por lo cual el riesgo de reintroducción de la enfermedad no ha disminuido. Esta es la principal conclusión de un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas).

Las principales amenazas y posibles vías de entrada del virus son, según dice el informe, la importación de animales vivos del Este Medio destinados al sur de Europa. También la importación ilegal de carne infectada y productos cárnicos, y la importación legal de otros productos como los hechos a base de intestinos en el sudeste asiático y de China, y provenientes del lugares donde la enfermedad es endémica.

Europa es «especialmente vulnerable» a infecciones que se originan en aquellas áreas. Y es que las exportaciones de carne de cerdo y ternera que salen de India y China, dice el informe, cubren países cercanos o fronterizos con la UE. Son los casos de Moldova (que importó 11.000 toneladas de carne de cerdo de China en 2004), Ucrania (8.000 toneladas) o Turquía (que importó 2.300 toneladas de ternera de la India).

Otro de los riesgos está en el mayor movimiento de personas, viajeros que llevan consigo pequeñas cantidades de productos cárnicos procedentes de Asia (el virus de la fiebre aftosa puede sobrevivir largos periodos de tiempo en carne fresca y ahumada). Es un riesgo pequeño, y requeriría que un animal entrara en contacto con el alimento infectado, que normalmente es de consumo humano. Pero no es un riesgo desdeñable: los expertos calculan que si sólo el 1% de los millones de viajeros procedentes de Asia, donde la enfermedad es endémica, lleva una media de 5 kilogramos de esos productos, se estaría hablando de 2.000 toneladas de carne anuales. Esta, de hecho, fue la causa del brote de fiebre aftosa en Grecia en 1996 y se cree, aunque no quedó demostrado, que es una de las posibles causas de la epidemia del Reino Unido en 2001.

Mejor la vacuna de emergencia

Los expertos apuestan por desarrollar vacunas más específicas para los distintos serotipos de fiebre aftosaEntre las recomendaciones de futuro de los expertos están los programas de control locales y globales, la mejora de los métodos de diagnóstico, investigar las condiciones en las que puede sobrevivir el virus en los animales, una vez éstos han sido sacrificados, o en los productos elaborados, así como investigar en el desarrollo de nuevas vacunas más especificas para los diferentes serotipos.

Tras la experiencia del Reino Unido en 2001, que supuso el sacrificio de más de seis millones de animales, y en caso de una nueva aparición de la enfermedad en Europa, los Estados miembros optarían por una vacuna de emergencia, tal como se hizo en Holanda, detalla José Manuel Sánchez Vizcaíno, uno de los expertos de la EFSA que han elaborado el informe.

Lo que es crítico, explica este experto, «es saber si la detección es tardía o temprana». Una detección temprana y «que el brote no esté en una zona de alta densidad serían determinantes a la hora de aplicar la vacuna de emergencia».De esta forma se evitaría la dispersión de la enfermedad y el problema de los sacrificios masivos como los que se dieron en el caso del Reino Unido. No evitaría, sin embargo, el sacrificio posterior y progresivo de los animales vacunados.

«Los consumidores pueden rechazar la carne de animales vacunados y, algo más importante desde un punto de vista comercial, si no se sacrifican los animales vacunados se pierde el estatus de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación». Los países libres de la enfermedad sin vacunación tienen más oportunidades para la exportación de su carne que los países que están en las otras dos categorías, libres con vacunación, y países donde la enfermedad es endémica con y sin vacunación.

Entre las recomendaciones de futuro de los expertos están los programas de control locales y globales, la mejora de los métodos de diagnóstico, investigar las condiciones en las que puede sobrevivir el virus en los animales, una vez éstos han sido sacrificados, o en los productos elaborados, así como investigar en el desarrollo de nuevas vacunas más especificas para los diferentes serotipos.

FIEBRE AFTOSA Y LINFOCITOS

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Un grupo de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid, publica el próximo mes de marzo un trabajo en la revista Journal of Virology en el que describen por vez primera cómo el virus de la fiebre aftosa afecta al organismo del cerdo en las etapas tempranas de la infección.

«En principio se ha asumido que el virus no afecta a los linfocitos y lo que hemos visto por vez primera es que afecta en las etapas tempranas tanto a los linfocitos T y B», explica Noemí Sevilla, investigadora del Severo Ochoa y co-autora de la investigación. «Al inicio de la enfermedad hay una ventana temporal en la que el virus causa una inmunosupresión transitoria, subvierte el sistema inmune y se extiende».

Según los nuevos resultados, una posible nueva estrategia a la hora de enfocar el desarrollo de vacunas seria reforzar una mejor contribución de la respuesta de células T. «Hasta ahora, en los enfoques se ha potenciado la respuesta de anticuerpos, que es una respuesta del sistema inmune posterior, y se ha obviado totalmente la respuesta de las células T, que es una fase previa». Quizás, aventura la investigadora, «se podrían enfocar nuevas estrategias que vayan a potenciar esa fase previa, con el incremento de células T, para potenciar una respuesta más fuerte del sistema inmune».

De cualquier forma, la investigación la han hecho sobre cerdos y si hubiera que hablar de otros animales de granja, recuerda que «se trata de otras especies» en los que la patología puede ser distinta, aunque parece lógico pensar que puede haber similitudes. La investigadora también destaca que la variabilidad en el diseño de vacunas es importante, ya que no hay protección cruzada: una vacuna diseñada para un serotipo no protege contra otro serotipo.

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