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Enfermedades animales bajo control

Un sistema internacional velará por el control de las enfermedades transfronterizas de los animales como la fiebre aftosa, la gripe aviar, la peste porcina o la EEB

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Todavía están muy presentes, y en algunos casos vigentes, los efectos de crisis como la provocada por la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o la fiebre aftosa. El control de estas y otras enfermedades animales, a las que ahora se les une también de forma particular la de la gripe aviar, son parte fundamental del reciente Sistema Mundial de Alerta Temprana y Respuesta (GLEWS, en sus siglas inglesas). La esencia de este nuevo instrumento es prevenir y responder a las enfermedades animales, incluyendo las zoonosis, en todo el mundo.

La detección temprana de brotes de enfermedades animales, así como la capacidad de reacción frente a estas enfermedades, son esenciales para que los controles resulten efectivos. No sólo lo reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino que apuestan por ello también la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Internacional de Epizootias (OIE), que juntas han puesto en marcha la iniciativa internacional GLEWS, un instrumento capacitado para combinar y coordinar los mecanismos de alerta y de verificación con los que cuentan cada una de ellas.

De lo que se trata, aseguran los expertos, es de combinar la información de cada organización para poder detectar los brotes de enfermedades y coordinar las respuestas para controlarlos. Este sistema prevé además ser útil a las autoridades sanitarias animales nacionales en cuanto a información epidemiológica se refiere. Tal y como admiten los responsables de esta iniciativa internacional, los errores en la detección temprana y la respuesta rápida ante las enfermedades animales, así como la incapacidad para controlarlas en su punto de origen, han sido en la mayoría de las veces los responsables de la propagación de enfermedades como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y, sobre todo, la gripe aviar.

¿Porqué es tan importante unir los esfuerzos? Para Samuel Jutzi, responsable del Departamento de Agricultura, Bioseguridad, Nutrición y Protección del Consumidor de la FAO, compartir la información permitirá «desarrollar una mejor respuesta y más coordinada ante las emergencias a nivel mundial». Además, el GLEWS contará con la colaboración de organizaciones como la Wildlife Conservation Society, Wetlands International y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo Agrícola (CIRAD-Francia), que ofrecerán sus datos sobre la fauna y las aves silvestres, primordial para el control del virus de la gripe aviar. «Los sectores de sanidad humana y animal deben cooperar de forma estrecha, para lo que la detección temprana y la coordinación son vitales», reconoce Susanne Weber-Mosdorf, directora general adjunta de la OMS.

Mensajes de alerta

GLEWS incluye mensajes sobre las implicaciones de la propagación de la enfermedad entre animales y su potencial impacto en la salud públicaA pesar de que el foco de interés de la nueva medida incluye buena parte de las enfermedades animales transmisibles a las personas, la prioridad inicial es el virus de la gripe aviar altamente patógena H5N1, que continúa expandiéndose. Mike Johanns, secretario de Estado de Agricultura estadounidense, que apoya la gestión del Centro de Gestión Crisis FAO/OIE, reconoce que el trabajo conjunto entre las principales organizaciones internacionales debe enfocarse a «reducir el riesgo y la propagación del virus de la gripe aviar altamente patógeno H5N1». En el proyecto de control internacional colaboran también países como Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Reino Unido.

Para Bernard Vallat, director general de la OIE, la epizootia actual de gripe aviar «muestra cómo un evento sanitario que afecta al reino animal puede acarrear consecuencias de dimensión mundial sobre el consumo». Por este motivo es tan importante realizar las tareas que ayuden a reforzar la vigilancia sobre el terreno, la alerta temprana de la enfermedad a nivel mundial y a asesorar a los gobiernos y crear capacidad para vigilar y luchar contra la enfermedad, aseguran los expertos. Para Jutzi, este centro de gestión debe hacer más eficaces las actividades de control, «ahora que el virus H5N1 se encuentra presente en unos 32 países».

VACAS LOCAS EN EEUU

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El control de las enfermedades animales acaba de concretarse en EEUU con la aprobación de un nuevo programa de seguimiento de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), enfermedad que ha afectado a tres animales desde diciembre de 2003. A pesar de la baja prevalencia de la enfermedad en el ganado vacuno estaounidense, desde el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA, en sus siglas inglesas) tiene previsto mantener los controles de detección de la enfermedad, mientras se continúa con las directrices establecidas en el ámbito internacional basadas en estudios científicos.

El nuevo programa incluye el examen de una muestra aproximada de 40.000 animales cada año, que incluyen unos 10 test diarios. Actualmente, el nivel en el número de test realizados alcanza los mil diarios, según el USDA. A pesar de que los casos de EEB van a la baja, los responsables sanitarios tienen previsto mantener el número de análisis, para ajustarse así no sólo a lo que rigen las directrices internacionales basadas en estudios científicos, sino también aumentar los que recomiendo la Organización Internacional de Epizootias (OIE).

Los datos de los estudios realizados hasta ahora apuntan a una incidencia de la enfermedad de un caso por millón de animal vacuno adulto. Las previsiones sitúan los casos entre 4 y 7 animales infectados por 42 millones de animales adultos. Desde la detección de los primeros casos de vacas locas, el USDA aplica un programa de control que consta, sobre todo, de la retirada de los materiales específicos de riesgo. Con todo, y según publicaba el pasado mes de mayo The New York Times, el USDA lleva analizando sólo los animales de riesgo, lo que supone el 1% de los 35 millones de animales sacrificados al año.

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