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Entra en vigor el Convenio sobre comercio de plaguicidas y productos químicos peligrosos

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  • Fecha de publicación: miércoles 25 febrero de 2004
Klaus Töpfer, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), asegura que "este Convenio permitirá a los países en vías de desarrollo evitar muchos de los errores mortales acaecidos en las décadas pasadas cuando las personas eran menos conscientes de los peligros de los productos químicos tóxicos". Según el experto, "de ahora en adelante todos los países podrán beneficiarse de las oportunidades que ofrecen los plaguicidas y los productos químicos asegurándose, al mismo tiempo, que su uso es compatible con la protección del medio ambiente".

El Convenio de Rotterdam, con el apoyo de la FAO y PNUMA, permite a los países importadores decidir cuáles son los productos químicos potencialmente peligrosos que quieren recibir y excluir aquellos que no pueden gestionar con seguridad. En el caso de comercio autorizado, las normas de etiquetado e información sobre los efectos potenciales en la salud y el medio ambiente fomentarán un empleo más seguro de los productos químicos. El Convenio comprende en un principio 27 sustancias químicas, pero hay otros quince plaguicidas señalados para ser incluidos en la lista durante la primera reunión que celebre la Conferencia de las Partes del Convenio (CdP) a finales de 2004, en Ginebra.

La lista incluye plaguicidas altamente tóxicos que se venden el mercado internacional como el paratión y el mocrotofos, así como cinco formas de amianto, como el amianto crisotile, que supone más del 90% del amianto actualmente en circulación. Actualmente, existen más de 70.000 productos químicos disponibles en el mercado y cada año se introducen 1.500 nuevos, según la FAO. Para la organización, estas cifras plantean un grave reto para muchos gobiernos a la hora de controlar y manejar estas sustancias potencialmente peligrosas.


Plaguicidas peligrosos

El Convenio cubre 22 plaguicidas peligrosos, que son 2,4,5-T, aldrín, captafol, clordano, clordimerform, clorobencilato, DDT, 1,2-dibromoetano (EDB), dieldrín dinoseb, fluoroacetamida, HCH, heptacloro, hexaclorobenceno, lindano, compuestos de mercurio, pentaclorofenolo, además de algunas fórmulas de metamidofos, metilo-paratión, monocrotophos, paratión y fosfamidón.

A estas sustancias se añadieron, en septiembre de 1998, seis plaguicidas adicionales: binopacril, toxafeno, óxido de etileno, cloruro de etileno, monocrotofos y DNDC, una fórmula de plagacida altamente tóxico: un preparado en polvo que contiene una combinación de benomyl (igual o superior a 7%), carbofuran (igual o superior a 10%) y thiram (igual o superior a 15%). Completan esta lista cinco sustancias químicas de origen industrial: crocidolite, bifenilos polibromatados (PBB), bifenilos policlorinados, PCB, terfenilos policlorinados (PCT) y trisfosfatos (2,3 dibromopropilo).

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