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Expertos catalanes analizan los hongos presentes en la uva

La ocratoxina A es una toxina producida por hongos que puede encontrarse en alimentos como el vino o los cereales y que puede tener efectos nocivos en humanos

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  • Fecha de publicación: lunes 19 septiembre de 2005
En colaboración con el Instituto Catalán de la Viña y el Vino, los expertos han desarrollado un estudio para conocer cuáles son las especies fúngicas que se encuentran de forma habitual en la uva y en qué etapa del proceso de maduración aparecen, así como detectar cuáles son las que tienen la capacidad de producir ocratoxina A (OTA) y en qué concentraciones. Para ello, durante tres años han muestreado viñas de distintos orígenes geográficos, principalmente a lo largo de la costa mediterránea española.

Los resultados indican que los géneros fúngicos predominantes en la micobiota de la uva son Alternaria, Cladosporium y Aspergillus. Según el estudio, la elevada presencia de los géneros Alternaria y Cladosporium en los primeros estados de maduración disminuye a medida que avanza la maduración, mientras aumenta la presencia de las especies ocratoxígenas del género Aspergillus pertenecientes a la sección Nigri.

Mediante los estudios de producción de OTA en el laboratorio los expertos han determinado que la gran mayoría de las cepas de A. carbonarius aisladas de la uva son productoras de OTA. Por tanto, se pone de manifiesto la importante contribución de esta especie en la contaminación por OA en la uva y, consecuentemente, en el vino.

La ocratoxina A (OTA) es una micotoxina que está recibiendo una creciente atención en todo el mundo, aseguran los expertos. Está clasificada en el grupo 2B de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, en sus siglas inglesas) como «posible carcinógeno humano». Esta micotoxina se detecta en alimentos destinados al consumo humano como los cereales y sus derivados, el café, la cerveza, las especies, el cacao, la uva y el vino, entre otros, y los piensos en el caso de los animales.

Debido a su peligrosidad, la Unión Europea ha establecido recientemente una legislación para controlar su presencia en algunos alimentos.

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