La acumulación de nitrógeno en las granjas de vacuno desciende hasta un 35% con una dieta equilibrada en proteínas

La nutrición del ganado es una herramienta clave para reducir los problemas ambientales provocados en las explotaciones
Por EROSKI Consumer 9 de junio de 2010

Un estudio realizado por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario Neiker-Tecnalia demuestra que es posible reducir hasta un 35% la acumulación de nitrógeno en las granjas con una dieta equilibrada en contenido proteico, sin que se reduzca la producción de leche. La mejora de la nutrición del ganado vacuno lechero se convierte así en una herramienta clave para reducir los problemas ambientales provocados por la acumulación de nitrógeno en las explotaciones ganaderas.

La primera parte de la investigación se llevó a cabo en 64 explotaciones comerciales del País Vasco, donde se constató que en la mayor parte de ellas (70%) la dieta de las vacas era muy rica en proteína. La cantidad de proteína ingerida está relacionada con la excreción fecal y urinaria de nitrógeno, ya que el 6,25 % de la proteína está formada por este elemento químico. Por tanto, a mayor ingesta de proteínas, se da una mayor emisión de nitrógeno, pero se consigue también una mayor producción de leche. Resulta necesario así ajustar el consumo de proteína a las necesidades nutricionales del ganado sin reducir la producción y calidad de la leche, explicaron desde Neiker-Tecnalia.

Los resultados del estudio muestran que se puede reducir hasta un 35% del nitrógeno acumulado en las granjas lecheras con una dieta equilibrada en proteínas. Los resultados demostraron que las estrategias nutricionales pueden reducir la acumulación de nitrógeno en las explotaciones lecheras de alta densidad. La acumulación de este elemento químico por hectárea de suelo disponible puede reducirse un 11,2 %, mediante la optimización del contenido proteico de las raciones, apuntaron los investigadores.

Un segundo estudio analizó, a través de un mayor uso de pienso comercial, el aprovechamiento de nitrógeno del animal, así como la excreción de ese elemento y su concentración en los purines resultantes. En este estudio se compararon dietas de bajo contenido en forraje y alto contenido en pienso empleadas habitualmente en granjas tecnificadas con dietas de mayor contenido de forraje y menor cantidad de pienso, consideradas menos energéticas pero más sostenibles desde el punto de vista ambiental y alimentario. Los investigadores comprobaron que las raciones con mayor contenido de forraje reducen la ingestión voluntaria de los alimentos, dado que sacian antes al animal gracias a la fibra del forraje. Como se reduce la ingestión de alimentos, el nitrógeno en dieta también disminuye y, en consecuencia, la excreción de este elemento y, por tanto, la acumulación de nitrógeno amoniacal en el purín resultante son menores.

En un tercer estudio, se trató de determinar el efecto de la concentración de proteína de la ración en la acumulación de amoniaco y óxido nitroso en el establo. Ambos gases, además de la repercusión ambiental anteriormente señalada, pueden perjudicar tanto la salud humana como la de la cabaña ganadera. Este último estudio demostró que las concentraciones de amoniaco son superiores cuando se dan raciones con mayor ingesta de proteínas. También la concentración de óxido nitroso de los establos resulta superior a la atmosférica. Los resultados obtenidos destacaron así la importancia de ajustar el contenido proteico de las raciones a los requerimientos animales.