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La FAO aporta nuevos instrumentos para determinar si una planta modificada genéticamente es maleza

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 2 junio de 2004
"Las directrices aprobadas internacionalmente ayudarán a los países a reducir los riesgos de liberar OVM que potencialmente puedan originar nuevas plantas con características de maleza, capaces de dañar seriamente nuestros cultivos y los ecosistemas", asegura Niek van der Gras, jefe del Servicio de Protección Vegetal y secretario del Convenio Internacional de Protección Citogenética (CIPF).

Según la FAO, con la creación de nuevas plantas modificadas genéticamente existe el riesgo potencial de introducir genes capaces de transformar una planta normal en una maleza. Por ello, las directrices también abarcan otros OVM como insectos, hongos y bacterias que también pueden ser nocivos para las plantas. La Comisión Interina de Medidas Fitosanitarias, que aprobó en abril las directrices, es el órgano rector del Convenio Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), tratado internacional que contribuye a controlar la propagación de plagas y enfermedades de las plantas.

Asimismo, las nuevas directrices también ayudarán a los países a evaluar los riesgos de los OVM y a determinar si algunos deberían considerarse malezas potenciales u otro tipo de organismo nocivo para las plantas. Por tanto, su introducción podría regularse para proteger los cultivos y los ecosistemas. Las directrices contribuyen a la armonización de los métodos utilizados por los países en el análisis de riesgo para evitar el daño que los OVM puedan causar a la sanidad vegetal.

Los países podrían utilizarlas para determinar los OVM que constituyen riesgos y, de ser necesario, limitar o prohibir su importación y utilización en el país receptor. Esto tiene valor, en particular, para los países en desarrollo que gracias a dichas directrices podrán aplicar los mismos criterios de análisis de riesgo que los países desarrollados. En el caso de disputas comerciales debidas a la sanidad vegetal, la Organización Mundial del Comercio (OMC) se remite a las normas de la CIPF. Las medidas fitosanitarias que siguen las normas de la CIPF se consideran necesarias para proteger la vida y la salud vegetal.El objetivo del CIPF, dentro de su ámbito general, es prevenir la diseminación e introducción de plagas de plantas y productos vegetales, cubre también a los OVM cuando se comportan como plagas de los vegetales. El Protocolo de Cartagena se ocupa de la transferencia, manipulación y utilización de los OVM, con especial atención al movimiento transfronterizo de los mismos.

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