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La ineludible presencia de cloro

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 8 agosto de 2002
En la extensa lista de contaminantes inorgánicos u orgánicos, sobresale como indeseable el contenido en nitratos. Mal asunto éste. El uso de fertilizantes agrícolas de síntesis y los residuos de las granjas (las porcinas en primer lugar), hace aumentar, por contaminación final, el contenido en nitratos del agua de bebida, de suerte que proceder a su eliminación antes de ser consumida es laborioso y caro; es decir: impracticable. De seguir estrictamente los baremos de las normativas más prudentes, sólo son tolerables 10 miligramos de nitratos por litro de agua. O 50, como máximo establecido en nuestra legislación. Por decirlo de otro modo: la gran mayoría de ciudadanos occidentales se iba a quedar sin agua corriente si se exigen cumplimientos estrictos de la legislación.

Como rutina de trabajo, en los laboratorios de control de agua para el consumo público, no se llevan a cabo las casi ochenta pruebas (ver tabla) de mayor fiabilidad. No sólo sería encarecer mucho el precio final del agua, sino que resulta innecesario -estudios y estadísticas en mano- para garantizar su inocuidad, a no ser que se trate de episodios de contaminación puntual por vertidos. En cambio, ningún agua debe llegar a los domicilios sin haberse analizado microbiológicamente y ser sometida a la cloración correspondiente para destruir cualquier atisbo de riesgo bacteriológico y/o virológico.

A decir verdad, en el agua de suministro público se usa el cloro, o en algunas ocasiones algún producto que al reaccionar con ella lo libera, porque es el más barato -y a la vez eficaz- sistema de garantía de potabilización final. Otros métodos, como la aplicación de radiación ultravioleta, o de ozono o peróxidos, quedan limitados a procesos industriales específicos, si bien la ozonización comienza ya a imponerse entre las compañías suministradoras españolas. La propia Organización Mundial de la Salud ha recordado en múltiples ocasiones que el cloro, aplicado al agua de bebida, ha salvado muchísimas más vidas humanas que cualquier medicina.

Está actualmente en pie, aunque muy matizada, la polémica sobre si al reaccionar el cloro con la posible materia orgánica del agua de bebida se producen halometanos, sustancias que, algunas de los cuales, las menos, han sido relacionadas con aceleradores de cánceres en humanos. Los expertos a pie de planta potabilizadora califican esta posibilidad de anecdótica, comparándola con los beneficios que se obtienen al añadir al agua, en su distribución final, 0.5 miligramos de cloro por litro -décima de miligramo más, décima menos- para asegurarse de que, aun perdiéndose algo de cloro en las tuberías de distribución, la dosis de éste en el grifo será de 0.3-0.4 miligramos por litro.

Pero el cloro deja sabor en el agua. En realidad se trata de un problema organoléptico muy particularizado. Suele presentarse cuando el cloro añadido se acerca a 1 miligramo por litro, y los distribuidores lo tienen en cuenta; pero prefieren curarse en salud, porque los errores y fallos en los sistemas de cloración se presentan sin avisar. Todo sea para cerrar el paso a las bacterias patógenas. Y es que, en rigor, la presencia en el agua de bacterias coliformes fecales no es, estrictamente hablando, un grave peligro para la salud, sino un indicador de que aquel agua contiene otras bacterias más peligrosas.

Ochenta pruebas de potabilidad

Grupo a detectar Inicio y final de la serie Número de ensayos
Químicos inorgánicos Antimonio y talio 16
Químicos orgánicos Acetilamida y xilenos 54
Partículas radiactivas Emisores beta y radio 226/228 3
Microorganismos Giardia lamblia y virus entéricos 6

Para tener una certeza casi absoluta de la potabilidad de un agua, se debe someter a un total de 79 pruebas analíticas, si se trata de países industrializados y con sistemas agrícolas convencionales. En países en desarrollo se prescinde de algunos parámetros químicos, pero se incrementa el número de detecciones referidas a microorganismos.

(Fuente: Adaptado de Environmental Protection Agency. Más información en: http://www.epa.gov/safewater/agua/estandares.html)

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