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La lucha contra la gripe aviar continúa

La campaña mundial para combatir el virus de la gripe aviar y una posible pandemia en humanos requiere acciones internacionales e importantes inversiones

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El virus de la gripe aviar H5N1 está fuertemente presente en las aves de Asia y ha empezado a extenderse a Europa. Hasta el momento, el paso del virus por Asia y otras regiones como Croacia y Turquía ha dejado ya miles de aves silvestres y de corral muertas, y ha infectado a más de 120 personas, de las que 63 han muerto. Las previsiones más inmediatas es que el virus alcance aves de Oriente Medio y África. Menos inmediato, aunque probable, es que se produzca una pandemia de gripe en humanos.

Los expertos no saben cuándo se producirá, ni la gravedad, pero advierten que no deben ignorarse las advertencias que está lanzando el virus, calificado como de «extremadamente traidor» por Margaret Chan, representante de la Dirección General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha asistido, junto con más de 600 especialistas en sanidad animal y humana, economistas y representantes de la industria de más de 100 países, a la reunión mundial sobre la gripe aviar, celebrada del 7 al 9 de noviembre en Ginebra.

Los expertos, reunidos bajo la tutela de la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Internacional de Epizootias (OIE) y el Banco Mundial, han intentado definir una estrategia de lucha contra la enfermedad en animales y examinar los medios para contener el virus en las aves. Se trata, según los expertos, de «reducir el riesgo de pandemia humana combatiendo el virus en su fuente, los animales». Un virus que, debido a su «alta virulencia», no será fácil de contener.

La OMS reconoce que el mundo no había estado, desde 1968, tan cercano a una pandemia de gripe como lo está ahora. Actualmente, y de acuerdo con el sistema de fases que utiliza la organización internacional para describir una alarma, el virus de gripe aviar se encuentra en la fase 3, que es la que hace referencia a la de «alerta de pandemia» y cuya clasificación pertenece a la de «Transmisión limitada o inexistente de humano a humano», y que se traduce en que un nuevo subtipo del virus está afectando a los humanos, aunque todavía no se ha producido una transmisión de humano a humano.

El próximo paso, la fase 4, corresponde a la de «Evidencia creciente de transmisión entre humanos». El paso de una fase a otra depende de factores como el comportamiento epidemiológico de la enfermedad y de las características de los virus que circulan.

Estrategia mundial

Los responsables sanitarios de la UE continúan garantizando la seguridad de comer pollo La designación de las fases coincide con la aprobación de actividades de prevención que deben desarrollar tanto la comunidad internacional como los gobiernos y la industria en particular. Ahora, la máxima prioridad es que todos los países se doten de estrategias nacionales para hacer frente al problema, y que sean capaces de coordinar acciones con los socios internacionales.

El papel recae de forma contundente en los mecanismos de detección precoz par poder desarrollar una respuesta rápida, esencial para seguir la evolución del virus H5N1. «Se trata de un factor determinante para la prevención de una futura crisis mundial», ha indicado Bernard Vallat, director general de la OIE. Para Samuel Jutzi, responsable de la Dirección de Producción y Salud Animal de la FAO, «luchar contra la enfermedad en los animales es la única manera de reducir la posibilidad de que el virus se haga transmisible entre seres humanos».

Antes de que el virus mute, y teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad hasta ahora animal, la respuesta se debe centrar en derrotar el virus en los animales en su fase inicial, sacrificar las aves infectadas y vacunar a las que resulten amenazadas. Todo ello, reconocen los expertos, aumentaría la protección de la salud humana. En Tailandia, por ejemplo, la lucha contra la gripe aviar ha permitido reducir los brotes gracias a las inversiones que han ido dirigidas principalmente al sacrificio de aves y a la mejora de la vigilancia e identificación de animales enfermos.

Varios países como Malasia, República de Corea y Japón han logrado eliminar la enfermedad de forma rápida. La FAO y la OIE acaban de desarrollar una estrategia mundial para el control de la gripe aviar en animales, cuya implementación tiene un coste de unos 175 millones de dólares para la vigilancia, diagnosis y otras medidas de control, incluyendo la vacunación.

Antivirales

Durante la reunión, varios países han mostrado su preocupación por la falta de acceso al antiviral y por los métodos antiguos de producción de las vacunas antigripales humanas. Actualmente, una decena de fabricantes de vacunas trabajan en diez países en proyectos de demostración con la finalidad de elaborar vacunas de lucha contra el virus H5N1. En la Unión Europea, los Veinticinco han sido solicitados para que se preparen con antivirales para cubrir el 25% de la población, a pesar de que no ha habido personas infectadas en esta zona.

La OMS, que ha pedido bajar la edad de vacunación de la gripe de los 65 a los 50 años, considera que si los países aumentan el número de vacunas para hacer frente a la gripe común, estarán así más preparados para afrontar una pandemia de gripe aviar. de momento, lo que han hecho poco más de 20 países ha sido encargar reservas del antiviral Tamiflu, al que se le podría añadir, en la lucha contra la pandemia de gripe, otro producto.

Según un estudio publicado en The New England Journal of Medicine y realizado por expertos de la Universidad Cornell de Nueva York, al oseltamivir podría acompañarlo el zanamivir (Relenza). Se trata de dos inhibidores de la neuraminidasa, una enzima que se encuentra en la superficie del virus de la gripe, y su actuación impide que el virus se replique. Algunos expertos consideran que Relenza podría entrar a formar parte de las medidas preventivas a tener en cuenta.

IMPACTO ECONÓMICO

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La gripe aviar ha sido calificada por el Banco Mundial como «el peligro más grande para las economías de Asia oriental». De acuerdo el último informe presentado por esta institución, y en referencia a la opinión del principal economista para la región de Asia oriental y el Pacífico, Milan Brahmbhatt, hasta el momento las principales repercusiones económicas de la gripe aviar se producen en «las zonas rurales de varios países de Asia oriental».

La incidencia económica de la gripe aviar se deja notar de forma específica en el sector agrícola, concretamente en los criadores de aves de corral, aunque los efectos se han extendido a distribuidores y productores de alimentos. En el sudeste asiático, el impacto de un brote generalizado en 2004 redujo hasta un 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB), aunque el hecho de que se produzca una pandemia en humanos es uno de los temas que provoca «mayor preocupación», constata Brahmbhatt.

El informe del Banco Mundial reconoce que, en este supuesto, el impacto económico más inmediato sería consecuencia no de la muerte o de la enfermedad propiamente dicha sino de la falta de coordinación de los esfuerzos de los individuos para evitar la infección. El impacto se dejaría notar en varios sectores, como el turístico, el del transporte público o el de las ventas minoristas.

Por todo ello, el Banco Mundial ha presentado un nuevo programa mundial destinado a la gripe aviar, dotado con una financiación que va de los 300 millones de dólares a los 500 millones. El objetivo es ayudar a los gobiernos a «consolidar los sistemas veterinarios y a implementar programas de sacrificio y vacunación para los animales», afirma Jim Adams, vicepresidente del Banco para Políticas de Operaciones y Servicios a los Países. El experto admite que se dispone de «los recursos financieros para movernos con rapidez».

La lucha económica parte de la experiencia sufrida con el Síndrome Agudo Respiratorio (SRAS), cuyos costes, derivados del pánico y los trastornos, representaron, según Brahmabhatt, «cerca del 2% del PIB trimestral de Asia oriental». Entonces, la mala gestión, traducida en la falta de comunicación y la poca determinación ante un brote, se tradujo en enormes costes. Ahora, a pesar de que el eje central de las ayudas es Asia, los responsables del Banco Mundial abren las puertas a Europa tras la detección de la enfermedad en Rusia, Turquía y Moldova.

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